"Para una mente organizada, la muerte es más que la siguiente aventura"...
"El problema es que los humanos tienen el don de elegir precisamente las cosas que son peores para ellos"...
"Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos dejará para siempre una protección"
"Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos"
Dumblodore, Albus. Harry Potter y la piedra filosofal
"Es la vieja y desigual lucha entre la crítica y la creación, el saber y el arte. Y mientras los representantes del primero pueden haber tenido siempre razón, sin beneficio para nadie, los otros han continuado esparciendo las semillas de la fe, del amor, del consuelo y de la belleza. Por que la vida es más fuerte que la muerte y la fe más poderosa que la duda." Bajo la rueda. Herman Hesse.
"la felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácisos, LSD, éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la libertad.. Mejor que la vida" Juego de niños.
martes, 28 de octubre de 2014
sábado, 18 de octubre de 2014
El fin
Siempre dicen que la mayor fortaleza de un todo, es su mayor debilidad. Puedo divisar ahora por qué el que dijeran que moriría tan joven... No puedo verlo como el inicio de algo porque lo que veía como una extensión de mí se marchitará muy pronto y no volvería a retoñar en está vida. A menos que la gran dama me muestre la gran victoria sobre la muerte. Estaré tranquilo entonces.. Podré seguir entonces... Y hasta entonces... Quedaré varado expectante, como quien espera recibir su sentencia... Vida o muerte
viernes, 17 de octubre de 2014
Tipo de Soles
Un sol azul... ¿Dónde se habrá visto? El fuego azul es el mejor, el más fuerte... Sí. Quizás no sea el mejor por ser el más fuerte pero sí el más hermoso. Aunque comparado con un sol rojo, esté azul queda corto, siempre el sol rojo será testigo del incendio en los corazones de los mortales que tontamente se contonean en estelas de contrastes, de luces y sombras... Y más sombras. Si bien el azul es lindo, el rojo abate todo lo bello porque él es quien pone el estándar de belleza. El sol azul inclina su corona ante el débil fuego de un sol rojo, porque logra sentir en él los claroscuros de ir lento, de quemarse eternamente poco a poco. Mientras que el sol azul se incendia a una velocidad mayo, con más fuerza, generalmente su tiempo de vida es más corta que la de un sol rojo. El sol rojo vive mucho más...
Y un sol amarillo, ellos son tibios. Ni fuertes ni débiles, ni viejos ni jóvenes, ni fríos ni hervientes... Son, "los risitos de oro" del universo entero.
Y un sol amarillo, ellos son tibios. Ni fuertes ni débiles, ni viejos ni jóvenes, ni fríos ni hervientes... Son, "los risitos de oro" del universo entero.
jueves, 16 de octubre de 2014
Debajo del mar
Por aguas intranquilas el mejor marinero saltó al agua para rescatar a su amada. Nado mucho y recorrió las mil leguas marinas para hallarse solo y aturdido entre el infinito mar. No había otra cosa que no fuera agua y cielo, que se fundían a lo lejos en un horizonte que galopaba entre olas y un crepúsculo que solubilizaba al cielo en el mar, y este último, parecía deborarse al sol entero. Llevándolo consigo a sus más obscuros secretos, Sus más obscuros secretos. El marinero, ahora llevaba días sin poderla encontrar, solo flotando... Varado en la inmensidad de un desierto flotante. A lo lejos se divisaba un pequeño punto, entre juegos de sombras y el sonido del agua. Nadó con furia para llegar hasta aquel punto, que se volvió una mancha, que se volvió una silueta, que se volvió una persona. No podía con la emoción de pensar que fuera ella. Pero no lo era. Parecía un cadáver, un cuerpo maltratado con las ropas rasgadas y el semblante desdibujado. en sus manos habían 3 onzas de plata y un papel con un mensaje con la tinta corrida, ilegible y un rostro que le recordaba a sí mismo. El marinero se acercó más para asegurarse de si estaba muerto o podía despertarlo y entonces ocurrió. El cielo furioso se tornó de azul a gris, y de gris a negro. Las aguas en las que flotaban también obscurecieron y comenzaban a agitarse, los relámpagos partían en dos al agua, en tres y en mil partes. Cada vez que esto ocurría una ligera nube se formaba y se desintegraba para caer sobre sus cabezas. Aquellas gotas golpeaban muy fuerte en la cara y les entraba hasta por la nariz. El viento impetuoso y salvaje arrastraba esas gotas y les cortaba la cara con el mismo aire, pero lo que más le preocupaba al señor marinero no era aquello que parecía el fin del mundo, sino sentir que pisaba algo, algo muy liso, muy escurridizo algo enorme. ¿Un delfín? ¿Un calamar? ¿Un tiburón? Aquello era una cosa peligrosamente descomunal, el equivalente al tamaño de la cancha de fútbol soccer. Su rostro se empalideció, no tenía frío pero temblaba como cuando la tierra mueve sus placas tectónicas, una lengua helada le lamía toda la espina y por un momento, quedó petrificado, inmóvil como si aquello que estuviera bajo el agua no viera el movimiento. ¿qué otros misterios podría tener consigo el mar inmenso? ¿No era suficiente ya con deborar al Sol? Y por si fuera poco había algo más que de súbito le golpeaba entre la espalda y la nuca ¿Qué podría ser? ¿Quién se atrevería a darle todavía más preocupaciones? Giró la cabeza hasta casi desnucarse y el largo de sus cabellos le impedía ver lo que le había golpeado en la superficie. Ese desespero, de no saber hacia donde se busca casi termina por matarlo. En su cabeza no hallaba más pensamientos que los de la muerte, pensado que era algo inevitable, pensando en lo que sería de ella sin él... Y del inminente fin de él sin ella. De pronto sólo retomó la calma, se irguió para nadar mejor se recogió los cabellos y entre las luces que le regalaba los rayos en esa tormenta vio lo que le había golpeado por la espalda... -¿Una llanta?- exclamó. ¿Sería una clase de broma? ¿De dónde saldría una llanta? Como quiera que fuese el caso el marinero tomó al náufrago por el cogote y se ayudó de la llanta para llevarlo consigo, pataleando para alejarse lo más posible de esa enorme mancha que nadaba en círculos por debajo de ellos, debajo del mar. Más rápido, más rápido, pataleaba con angustia, como en una pesadilla mientras más intentaba alejarse de ese monstruo más se acercaba, podía incluso sentir la piel de aquel ser con sus piel con cada patada que daba, era el fin. Seguía hacia ningún lugar para salvarse, cansado, arrastrando un rostro para él desconocido y con una piel lisa, húmeda y fría que invadía sus piernas y pies con perversión. Ya no podía más y para colmo, delante de él, aproximándose hacia él, hacia ellos otra enorme mancha por debajo del mar, igual o quizás más grande que la primera mancha y entonces se detuvo de patalear y miró hacia atrás para ver como la primera gran mancha se hacía más grande y delante de sí, saliendo del agua se le formaba un velo de agua entre los vientos cortantes, la lluvia, los rayos, el cielo negro y el rugido de la naturaleza no le impedían al marinero tener una esperanza, una pequeña esperanza entre tanta algarabía, entre tanto jolgorio, entre tanto y tanto. Se abrazo de su compañero de mar, de la llanta, de él mismo... Y cerró los ojos. Podía sentir como aquel monstruo lo subía, podía sentir como el agua le caía encima, como el agua le cortaba la piel, como los rayos le pasaban tan cerca que sentía como se erizaba su piel, como se le abrían los poros, a lo lejos parecía que ella lo observaba en un hueco en las nubes, juraba haberla visto por un momento, por un instante y entre tanto y tanto desfalleció, su vista se nubló y no supo más de sí o del mundo.
Al final... Él logró despertar encontrándose solo... La llanta, él y en su mano las tres monedas de plata... Y un bufido... Dos bufidos, Despertó en el lomo de una ballena, una ballena enorme. Cerca se encontraba otra enorme ballena que coleaba las aguas muy cerca de la ballena en la que iba montado. Y bufaban y bufaban pero de pronto ya no se hallaba en el mar, podía ver los árboles, los valles y las colinas, aún con el cielo grisáceo pero todo con más calma. Solo a lo lejos, muy a lo lejos, casi en el horizonte se formaban las aguas agitadas. En el punto en donde estaba el marinero era como un gran cubo que dejaba escapar el agua en el que estaban depositados las ballenas, la llanta y él. Poco a poco el nivel de agua que guardaba a las ballenas las descubría y dejaba a su piel para ser besada por el aire, secando su piel húmeda. El marinero, sintió gran alivio al encontrarse en tierra firme... Se sintió a salvo. Pero recordó a aquel misterioso náufrago ¿Dónde estaba? ¿Dónde habría quedado? No podría saberlo así. Tan hambriento, tan cansado. Finalmente el agua terminó por descobijar a las ballenas que seguían bufando, retorciendo sus cuerpos, implorando volver al mar. El marinero sintió la empatia hacia los cetáceos. Profunda agonía, gran desespero y en su semblante se dibujaba una infinita tristeza por las criaturas. No se veía que viviera alguien cerca, algún indicio de actividad humana era algo que no había alcanzado a rozar con aquella costa. De momento, se bajo del lomo de la ballena, guardó las monedas en una de las bolsas de su pantalón y se encargó de mantener frescas a las ballenas con el agua de un riachuelo que se encontraba cerca, haciendo surcos en la tierra para desviar el agua hacia los narvales, no era mucho pero así no sentía dejarlas tan desprovistas de agua. Entonces partió de ahí como un rayo, corrió como loco. De repente se detenía a girando la cabeza en todas direcciones, buscando algo que le fuera de ayuda. Algo o alguien. Como el sonido de algo celestial logró escuchar en ese llano escenario el ruido que producen las máquinas de combustión interna regidas por el ciclo de Carnot y corrió hacia tal para buscar asistencia humana, alguien que le ayudara a ayudar. Cuando llegó y logró ver la maquina está se apagó. Era un gran remolque vacío, con una enorme pala... No había ningún otro ser ahí, o alguien que atendiera al llamado desesperado del marinero. Éste, se dispuso a montar a la bestia de acero y caucho, sin embargo, no contaba con un sistema de acción como lo que él conocía. Por llave o botones. Tenía un orificio plano y debajo un letrero que decía "Deposite tres monedas". Entonces recordó las tres monedas de aquel náufrago. Cabrían a la perfección. Echó un vistazo alrededor para asegurarse de que hubiera alguien, pero seguía sin ver a nadie. Depositó una moneda, después la segunda y al introducir está el juego de botones del tablero de control se activaron, por último... La tercera moneda fue depositada y la máquina echó a andar su motor. Era como un monstruo que gruñía y dejaba escapar humo negro azulado de su interior. -Espero que no sea muy tarde- pensaba el marinero. Metió primera y echó a andar a la gran pesada máquina. No había nada que lo detuviera, no había camino, el camino se hacia en su andar. Aplastando los pocos cactos que en su camino encontraba. No iba muy rápido, pero era lo más rápido que podía andar. Cuando llegó al lugar de los cetáceos. No podía creer lo que sus ojos veían. Simplemente sus ojos devolvían lágrimas. Una de las ballenas había sido devorada por dentro. Únicamente quedaban la piel, los huesos y el gran agujero por donde se lograba ver la cavidad en donde alguna vez estuvieron sus vísceras. Mientras que la otra, ya casi no se movía, apenas y pelaba los ojos. Entonces bajó de la máquina y se colocó en su piel las ramas que habían cerca para aterrizar el impulso de la pala mecánica sobre la piel fría, lisa y seca de la ballena. Trató de cubrirla lo más que pudiera. Hecho esto monto de nuevo la máquina, maniobró un poco para acostumbrarse a usar la pala y el movimiento rotacional del aparato. Era algo torpe, estaba cansado y llevaba ya varios días sin dormir, a excepción por su desmayo sobre el lomo de la ballena que había sido devorada.
Puso manos a la obra y a la maquina acercarse poco a poco a la ballena, movía las palancas y presionaba botones para que la pala gigante se moviera y estuviera cerca de la ballena. Una vez cerca de ella trataba de no hacerle daño a su piel, que se quebraba cada vez más fácil en medida que el tiempo transcurría, ésta se iba deshidratando terriblemente. Cada vez su piel se hacía más frágil y era inevitable ya hacerle daño, cada vez que la echaba a rodar la pala le rompía la piel, y a su paso dejaba un rastro de sangre. Esto no debía desmotivar al marinero, ya que nunca perdió de vista su principal objetivo: Devolver la ballena al mar. La hacía rodar y rodar, hasta que por fin se encontró cerca del mar, si estaba a escasos 50 pies de la orilla, era decir mucho. -Lo logré- Dijo el marinero saltando de alegría. Un jaloneo de la maquina lo sacó de su nirvana cuando esta se apagó. Se terminó el combustible. Su vista se perdió por un momento y sollozó brevemente. Recogió su mirada del piso y notó que la ballena lo estaba mirando, una mirada que reflejaba una infinita tristeza. Secó sus lágrimas con el dorso de su mano e irguió en su rostro el rictus de un hombre duro, de un hombre con carácter. Al intentar bajar de la máquina la puerta no abría, incluso había perdido la manija que servía para abrir la puerta, la única puerta que tenía la cabina. En lugar de eso se encontraba un botón rojo que decía "Pulse para salir". El marinero, sin pensarlo dos veces, lo presionó y cayeron las tres monedas de plata. Habiéndolas levantado del piso la puerta por sí sola, se abrió ante sus ojos. Terminó por empujarla de una patada y guardó nuevamente las monedas en su bolsa. Echó un brinco del enorme monumento de acero para caer a la arena parda de la orilla del mar, rodó y se puso de pie en dos movimientos. Al incorporarse corrió hacia la ballena quien aún seguía mirándolo. Se puso detrás de ella e intento empujarla. Espalda con espalda, haciendo fuera con las piernas, por choque con el hombro, nada funcionaba, nada movía al inmenso animal. El animal ya no se movía, ni bufaba. Solamente entre miraba al hombre que intentaba devolverla al mar. Lo vio levantarse y gritar, desgarrando sus ropas, lanzando blasfemias y aullidos hacia la nada, hacia el cielo, hacia el mar. Arrojando las tres monedas plateadas al mar, deshaciéndose de ellas con ira. Lo vio acercarse a ella, lo vio acurrucarse en un costado de esta, como si quisiera abrazarla. Fue entonces que la ballena intentó moverse nuevamente moviendo con dificultad una aleta, el marinero de alejó de está diciéndole -¡Eso! ¡Vamos! ¡Tú puedes carajo!- Volvió a colocarse detrás de ella para intentar ayudarla, empujándola, hasta qu por fin pudo rodar sobre sí misma una vez. Con su otra aleta comenzó a repetir el movimiento, Ya no faltaba mucho 40 pies... 30 pies... 20 pies... 10 pies... el agua empezaba ya a entrar por los poros abiertísimos de su piel inmunda humectándola y sanando y sin aviso... Una enorme ola se devoró a los dos seres que en ese momento se hallaban en la playa. Y en un momento más, ya no estaban.. No había más rastro de ellos que la gran línea de sangre que había dejado el gran animal en su rodar y una bota... La bota del marinero que había quedado en clavada en la playa como una asta, como un testigo fiel de la presencia del marinero, la prueba de que estuvo ahí alguna vez. A lo lejos, en el horizonte marino, podía verse algo, era como un punto diminuto que flotaba, una mancha, una silueta, una persona, el marinero. Posaba su vista en el cielo pensando en ella, con las ropas desgarradas, ojeras en la cara y lágrimas, los brazos abiertos y en la mano... Las tres monedas que había arrojado al mar con ira, había vuelto a sus manos. Él sólo tuvo que cerrar sus ojos y ahí estaba... Tan hermosa como siempre, esperándolo con los brazos abiertos. Nunca sintió tanta felicidad y se fue con ella, al fondo del mar, al cielo... ¿Qué sé yo? Al final siempre será un misterio.
Al final... Él logró despertar encontrándose solo... La llanta, él y en su mano las tres monedas de plata... Y un bufido... Dos bufidos, Despertó en el lomo de una ballena, una ballena enorme. Cerca se encontraba otra enorme ballena que coleaba las aguas muy cerca de la ballena en la que iba montado. Y bufaban y bufaban pero de pronto ya no se hallaba en el mar, podía ver los árboles, los valles y las colinas, aún con el cielo grisáceo pero todo con más calma. Solo a lo lejos, muy a lo lejos, casi en el horizonte se formaban las aguas agitadas. En el punto en donde estaba el marinero era como un gran cubo que dejaba escapar el agua en el que estaban depositados las ballenas, la llanta y él. Poco a poco el nivel de agua que guardaba a las ballenas las descubría y dejaba a su piel para ser besada por el aire, secando su piel húmeda. El marinero, sintió gran alivio al encontrarse en tierra firme... Se sintió a salvo. Pero recordó a aquel misterioso náufrago ¿Dónde estaba? ¿Dónde habría quedado? No podría saberlo así. Tan hambriento, tan cansado. Finalmente el agua terminó por descobijar a las ballenas que seguían bufando, retorciendo sus cuerpos, implorando volver al mar. El marinero sintió la empatia hacia los cetáceos. Profunda agonía, gran desespero y en su semblante se dibujaba una infinita tristeza por las criaturas. No se veía que viviera alguien cerca, algún indicio de actividad humana era algo que no había alcanzado a rozar con aquella costa. De momento, se bajo del lomo de la ballena, guardó las monedas en una de las bolsas de su pantalón y se encargó de mantener frescas a las ballenas con el agua de un riachuelo que se encontraba cerca, haciendo surcos en la tierra para desviar el agua hacia los narvales, no era mucho pero así no sentía dejarlas tan desprovistas de agua. Entonces partió de ahí como un rayo, corrió como loco. De repente se detenía a girando la cabeza en todas direcciones, buscando algo que le fuera de ayuda. Algo o alguien. Como el sonido de algo celestial logró escuchar en ese llano escenario el ruido que producen las máquinas de combustión interna regidas por el ciclo de Carnot y corrió hacia tal para buscar asistencia humana, alguien que le ayudara a ayudar. Cuando llegó y logró ver la maquina está se apagó. Era un gran remolque vacío, con una enorme pala... No había ningún otro ser ahí, o alguien que atendiera al llamado desesperado del marinero. Éste, se dispuso a montar a la bestia de acero y caucho, sin embargo, no contaba con un sistema de acción como lo que él conocía. Por llave o botones. Tenía un orificio plano y debajo un letrero que decía "Deposite tres monedas". Entonces recordó las tres monedas de aquel náufrago. Cabrían a la perfección. Echó un vistazo alrededor para asegurarse de que hubiera alguien, pero seguía sin ver a nadie. Depositó una moneda, después la segunda y al introducir está el juego de botones del tablero de control se activaron, por último... La tercera moneda fue depositada y la máquina echó a andar su motor. Era como un monstruo que gruñía y dejaba escapar humo negro azulado de su interior. -Espero que no sea muy tarde- pensaba el marinero. Metió primera y echó a andar a la gran pesada máquina. No había nada que lo detuviera, no había camino, el camino se hacia en su andar. Aplastando los pocos cactos que en su camino encontraba. No iba muy rápido, pero era lo más rápido que podía andar. Cuando llegó al lugar de los cetáceos. No podía creer lo que sus ojos veían. Simplemente sus ojos devolvían lágrimas. Una de las ballenas había sido devorada por dentro. Únicamente quedaban la piel, los huesos y el gran agujero por donde se lograba ver la cavidad en donde alguna vez estuvieron sus vísceras. Mientras que la otra, ya casi no se movía, apenas y pelaba los ojos. Entonces bajó de la máquina y se colocó en su piel las ramas que habían cerca para aterrizar el impulso de la pala mecánica sobre la piel fría, lisa y seca de la ballena. Trató de cubrirla lo más que pudiera. Hecho esto monto de nuevo la máquina, maniobró un poco para acostumbrarse a usar la pala y el movimiento rotacional del aparato. Era algo torpe, estaba cansado y llevaba ya varios días sin dormir, a excepción por su desmayo sobre el lomo de la ballena que había sido devorada.
Puso manos a la obra y a la maquina acercarse poco a poco a la ballena, movía las palancas y presionaba botones para que la pala gigante se moviera y estuviera cerca de la ballena. Una vez cerca de ella trataba de no hacerle daño a su piel, que se quebraba cada vez más fácil en medida que el tiempo transcurría, ésta se iba deshidratando terriblemente. Cada vez su piel se hacía más frágil y era inevitable ya hacerle daño, cada vez que la echaba a rodar la pala le rompía la piel, y a su paso dejaba un rastro de sangre. Esto no debía desmotivar al marinero, ya que nunca perdió de vista su principal objetivo: Devolver la ballena al mar. La hacía rodar y rodar, hasta que por fin se encontró cerca del mar, si estaba a escasos 50 pies de la orilla, era decir mucho. -Lo logré- Dijo el marinero saltando de alegría. Un jaloneo de la maquina lo sacó de su nirvana cuando esta se apagó. Se terminó el combustible. Su vista se perdió por un momento y sollozó brevemente. Recogió su mirada del piso y notó que la ballena lo estaba mirando, una mirada que reflejaba una infinita tristeza. Secó sus lágrimas con el dorso de su mano e irguió en su rostro el rictus de un hombre duro, de un hombre con carácter. Al intentar bajar de la máquina la puerta no abría, incluso había perdido la manija que servía para abrir la puerta, la única puerta que tenía la cabina. En lugar de eso se encontraba un botón rojo que decía "Pulse para salir". El marinero, sin pensarlo dos veces, lo presionó y cayeron las tres monedas de plata. Habiéndolas levantado del piso la puerta por sí sola, se abrió ante sus ojos. Terminó por empujarla de una patada y guardó nuevamente las monedas en su bolsa. Echó un brinco del enorme monumento de acero para caer a la arena parda de la orilla del mar, rodó y se puso de pie en dos movimientos. Al incorporarse corrió hacia la ballena quien aún seguía mirándolo. Se puso detrás de ella e intento empujarla. Espalda con espalda, haciendo fuera con las piernas, por choque con el hombro, nada funcionaba, nada movía al inmenso animal. El animal ya no se movía, ni bufaba. Solamente entre miraba al hombre que intentaba devolverla al mar. Lo vio levantarse y gritar, desgarrando sus ropas, lanzando blasfemias y aullidos hacia la nada, hacia el cielo, hacia el mar. Arrojando las tres monedas plateadas al mar, deshaciéndose de ellas con ira. Lo vio acercarse a ella, lo vio acurrucarse en un costado de esta, como si quisiera abrazarla. Fue entonces que la ballena intentó moverse nuevamente moviendo con dificultad una aleta, el marinero de alejó de está diciéndole -¡Eso! ¡Vamos! ¡Tú puedes carajo!- Volvió a colocarse detrás de ella para intentar ayudarla, empujándola, hasta qu por fin pudo rodar sobre sí misma una vez. Con su otra aleta comenzó a repetir el movimiento, Ya no faltaba mucho 40 pies... 30 pies... 20 pies... 10 pies... el agua empezaba ya a entrar por los poros abiertísimos de su piel inmunda humectándola y sanando y sin aviso... Una enorme ola se devoró a los dos seres que en ese momento se hallaban en la playa. Y en un momento más, ya no estaban.. No había más rastro de ellos que la gran línea de sangre que había dejado el gran animal en su rodar y una bota... La bota del marinero que había quedado en clavada en la playa como una asta, como un testigo fiel de la presencia del marinero, la prueba de que estuvo ahí alguna vez. A lo lejos, en el horizonte marino, podía verse algo, era como un punto diminuto que flotaba, una mancha, una silueta, una persona, el marinero. Posaba su vista en el cielo pensando en ella, con las ropas desgarradas, ojeras en la cara y lágrimas, los brazos abiertos y en la mano... Las tres monedas que había arrojado al mar con ira, había vuelto a sus manos. Él sólo tuvo que cerrar sus ojos y ahí estaba... Tan hermosa como siempre, esperándolo con los brazos abiertos. Nunca sintió tanta felicidad y se fue con ella, al fondo del mar, al cielo... ¿Qué sé yo? Al final siempre será un misterio.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Otoño
¡Qué frío! Es el grito de otoño. Se avecinan calaveras y diablitos y las hojas de los árboles se quedan inquietas pero no caen. Los árboles reverdecen y el pasto, hay verde por todos lados: en las paredes, en el agua y hasta en el viento. Aquel viento verde que viene del sur. Los ojos se pelan en brillan gemosos en las mañanas cuando el sol está a punto de salir, a punto de imperar sobre las sobras.
las primeras llamadas de esta época atavían los gendarmes como el calostro. Unos le reciben gustosos cual microbios nórdicos; otros buscan el calor que da una hoguera, bebidas calientes y prendas que guarden el aire seco y caliente. Lo que no saben es que el fuego azul es el más fuerte.
Primero el azul, luego el amarillo y hasta el último... El rojo
Se muere el año y la mejor época del año ya está aquí. Al fin podré rendir honor a mis muertos, y ¿Por qué no? incluso a mi propia muerte. Que espero que llegue a tiempo, sin demoras y sin prisas. A tiempo.
las primeras llamadas de esta época atavían los gendarmes como el calostro. Unos le reciben gustosos cual microbios nórdicos; otros buscan el calor que da una hoguera, bebidas calientes y prendas que guarden el aire seco y caliente. Lo que no saben es que el fuego azul es el más fuerte.
Primero el azul, luego el amarillo y hasta el último... El rojo
Se muere el año y la mejor época del año ya está aquí. Al fin podré rendir honor a mis muertos, y ¿Por qué no? incluso a mi propia muerte. Que espero que llegue a tiempo, sin demoras y sin prisas. A tiempo.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Cementerio de elefantes
"Si muero primero que tú, yo acá te espero"
Tendría la oportunidad de vagar sin rumbo en el inframundo esperando. Escuchando los pasos de alguien que entre el eco de la húmeda caverna se avecina. El soplo inmundo que cubre la silueta de la espina hasta la nuca te recordará de aquellos a quienes se dañó en su momento. Como consecuencia de los hechos. Los sonidos confortantes son aquellos provenientes de las gargantas que cantaban el son de una canción de una nación, de un mismo sentimiento, de una misma patria, alguien con quien es bien recibido cruzar el Mictlán. Alguien que si se fuera primero esperaría del otro lado. Más allá de este mundo. Más allá de lo físico o tangible.
Algún espectro que dentro de un cuerpo mortal me rompiera el alma en pedazos para rehacerlos a su forma. Energías que van, energías que vienen. Energías más, energías menos. Tendiendo como siempre, hacia el equilibrio dinámico. Tal y como el creador de todo lo llegó a ordenar una vez, en su desorden. Brazos que se cierran como pinzas quebrantando los males. Unos brazos que vencen a la muerte, la codicia, el egoísmo... Los brazos puros te arrastran al equilibrio... te llevan alto muy muy alto, y aunque existe el temor a las alturas las nubes soslayan a la tranquilidad, la serena en el minimalismo acústico de una tarde nubosa... energías, energías.
Los libros que yacen en el recuerdo diurno de una vida sin fin, se diluyen con el pesar de los segundos, sí, con el pesar... Porque más pesa el hombre que debe caminar más escaleras en el correr de los años. en su paso por el mundo porque debe dejar algo a cambio, nos guste o no. que se recuerda, fuerte, invulnerable a los encantos del mundo. Y ha caído una vez más, la simpatía con el diablo. Uno no muere por sus pecados, se muere en vida al vaciarse el alma en nimiedades, en cosas que van y vienen y no en las que se quedan por siempre. Hasta el final.
Tendría la oportunidad de vagar sin rumbo en el inframundo esperando. Escuchando los pasos de alguien que entre el eco de la húmeda caverna se avecina. El soplo inmundo que cubre la silueta de la espina hasta la nuca te recordará de aquellos a quienes se dañó en su momento. Como consecuencia de los hechos. Los sonidos confortantes son aquellos provenientes de las gargantas que cantaban el son de una canción de una nación, de un mismo sentimiento, de una misma patria, alguien con quien es bien recibido cruzar el Mictlán. Alguien que si se fuera primero esperaría del otro lado. Más allá de este mundo. Más allá de lo físico o tangible.
Algún espectro que dentro de un cuerpo mortal me rompiera el alma en pedazos para rehacerlos a su forma. Energías que van, energías que vienen. Energías más, energías menos. Tendiendo como siempre, hacia el equilibrio dinámico. Tal y como el creador de todo lo llegó a ordenar una vez, en su desorden. Brazos que se cierran como pinzas quebrantando los males. Unos brazos que vencen a la muerte, la codicia, el egoísmo... Los brazos puros te arrastran al equilibrio... te llevan alto muy muy alto, y aunque existe el temor a las alturas las nubes soslayan a la tranquilidad, la serena en el minimalismo acústico de una tarde nubosa... energías, energías.
Los libros que yacen en el recuerdo diurno de una vida sin fin, se diluyen con el pesar de los segundos, sí, con el pesar... Porque más pesa el hombre que debe caminar más escaleras en el correr de los años. en su paso por el mundo porque debe dejar algo a cambio, nos guste o no. que se recuerda, fuerte, invulnerable a los encantos del mundo. Y ha caído una vez más, la simpatía con el diablo. Uno no muere por sus pecados, se muere en vida al vaciarse el alma en nimiedades, en cosas que van y vienen y no en las que se quedan por siempre. Hasta el final.
Metamorfosis
¿Cuánto tiempo le quedará a esta historia? Sería complicado discernir con el pecho porque la solución arcaica acelera la cabeza, como sólo los grandes libros pueden. Todo lo que alguna vez fue mío se ha quemado, efímero en la hoguera. Lo que nazca de las cenizas, será tuyo. Que sea refinado, lo mejor. La inquietud clama y aguarda para dar cabida a un nuevo "yo". Pero sería bueno decir entonces, ¿quién demonios soy yo?
Mi nombre... El que me quieras dar. Pocos saben de donde vengo y menos saben hacia dónde me dirijo. Mi meta es siempre dar más ¿Amor? No sé, pero más. Sereno sí, inoperante también decidido otra vez. Hostil no, picorete tampoco. Para el amor... Patético.
Las cosas pasan y en veces únicamente se ve lo malo en ellas. Les pulo, les embellezco y las entrego. Sin embargo los días parecen terminar mucho antes, y para antes de decir todo lo que traigo guardado, se marchan (diré mañana lo que pienso). Para entonces hago reverencias a la maravilla de ojos que hacen que olvide todo.
Algunas veces se siente lleno de vida, fuerte. A la vez pequeño y frágil. ¿Será motivo de necesidad? No hay tiempo para pensar, el tiempo fluye rápido y no da tregua. Uno aquí como los lobos, le aúllo a la luna en esos ojos. No siempre vi las cosas de la misma manera. Abstracto y sin chiste.
Mi nombre... El que me quieras dar. Pocos saben de donde vengo y menos saben hacia dónde me dirijo. Mi meta es siempre dar más ¿Amor? No sé, pero más. Sereno sí, inoperante también decidido otra vez. Hostil no, picorete tampoco. Para el amor... Patético.
Las cosas pasan y en veces únicamente se ve lo malo en ellas. Les pulo, les embellezco y las entrego. Sin embargo los días parecen terminar mucho antes, y para antes de decir todo lo que traigo guardado, se marchan (diré mañana lo que pienso). Para entonces hago reverencias a la maravilla de ojos que hacen que olvide todo.
Algunas veces se siente lleno de vida, fuerte. A la vez pequeño y frágil. ¿Será motivo de necesidad? No hay tiempo para pensar, el tiempo fluye rápido y no da tregua. Uno aquí como los lobos, le aúllo a la luna en esos ojos. No siempre vi las cosas de la misma manera. Abstracto y sin chiste.
lunes, 6 de octubre de 2014
Pureza (Luna de Julio)
¿Porqué no apareces como en mis sueños?
Resplandece ahora como solías hacerlo
Sólo un poco para complacerme, sólo un poco
Cuento el tiempo que avanza muy lento, en exceso lento
Me da frío, me da nervio, me da miedo y no entiendo
Estallando sueños, un espectro baja al salir el sol
Un amargor, un poco más, un poco peor
Resplandece ahora como solías hacerlo
Sólo un poco para complacerme, sólo un poco
Cuento el tiempo que avanza muy lento, en exceso lento
Me da frío, me da nervio, me da miedo y no entiendo
Estallando sueños, un espectro baja al salir el sol
Un amargor, un poco más, un poco peor
domingo, 5 de octubre de 2014
Entrada de un sueño
Entonces me encontraba de repente en un lugar solitario, obscuro. Como en los callejones que soslayan a los forasteros a huir. Calles vacías como lo suelen ser por las noches cuando salgo a caminar. Un desliz me orilla a caminar sin prendas sobre la calle y así procedo. De la nada aparecen sombras de aspecto robusto y barbón y se mofan de las ropas que caen e intimidan. Mientras tanto sigo caminando y me aparto, a la verdadera soledad, en donde de vez en cuando encuentro a alguien que no tiene nada que ver con nada, sin embargo, le saludo respetuoso y sigo mi camino.
La noche nubosa, la que no me deja ver las estrellas me regala lluvia para que desfile debajo de sus faldas y gire sobre mi propio eje y alrededor suyo. Sé a dónde tengo que llegar pero no qué camino tomar, así que tomo cualquier autobús, le pago al chófer y me siento a contemplar la ruta... A través de la ventana empañada por la respiración, se asoman escenarios muy muy obscuros, casi inauditos de los que sólo se ven figuras moviéndose cuando un relámpago ilumina la noche... Sólo eso y nada más.
La nave arriba a su final y voy directo hacia ese altar, hay que compra fruta, leguminosas y hortalizas y arroz. Escogiendo el fruto del mango, tocando su febril textura, aparece salvajemente su mano. Y salvajemente no es una interjección a la expresión de desagrado ni violento... Es más exquisito que eso, porque de le frescura de una piel amarga se saborea con la mano las notas de una piel característica, de sabor sui generis. No hay desfachatez esas manos son las que me ayudan a escoger entre la variedad de frutos que se hayan inmersos entre cajas, esas mismas manos que buscan jugar.
Una ocasión perfecta para cocinar, perfecto a la sensación de la variedad de pieles entre los ingredientes de un gran banquete todo listo y preparado para cortar, calentar, sazonar y mezclar. Pudiera pensarse no ser un sueño pero aquel duende púrpura tropezando con un arcoiris montado en un unicornio espacial, sugiere gritando que ¡No!... No es un sueño y yo quiero creerle. Dicen que no hay nada mejor que reposar la comida, pero en está ocasión y por esta noche tomo esas manos mágicas y les llevo conmigo a mi habitual sendero nocturno, empapado por un chipi chipi.
Las manos son un inexpertas y hay que tomarlas para que no se pierdan por todos los caminos y agujeros que hay, pero no buscan huir, esas manos buscan jugar. Una lluvia que arrecia exhorta a los noctámbulos a guardar calor. A veces guardar calor no es suficiente y hay que ser un sistema termodinámico estable... Para ello se requieren de medidas fisiológicas y bioquímicas, tal y como lo exigen nuestro apellido. ¿Cómo es dejar las manos jugar?
Un duelo de miradas encarnan una lucha entre seres que han dejado de pensar y dejan todo al instinto, al impulso a la naturaleza de sí. El apego que en sus cuerpos hay puede sacar chispas y chispitas de luz, el roce en sus prendas queman sus pieles de algodón y mezclilla y sus manos juguetean entre la circundante silueta de sus cuellos, sus dorsos, de sus caderas, de sus muslos. El agua, la misma que ayuda a deslizar las manos que juegan, huye despavorida, no puede ante el calor que producen los cuerpos, los deseos de matar al frío.
Los frotes de tonos rojizos y sus encantos rijosos crean estática, crean impulsos nerviosos... electricidad pura. La débil luz de una luna, es dispersada entre las gotas de agua que caen en un sueño ardiente, temperado como el magma. La luz misma, una luz blanca que toca esos cabellos desde la frente hasta la nuca, que toca sus cuerpos desde la sien y los tobillos hasta los más obscuros escondrijos, desde calor hacia el suyo. El circular de los dedos por su boca, como quien quiere hacer sonar una copa con los dedos húmedos, derrite los mismos dedos que provocan la sensación de bienestar. Un bienestar para morirse en esos labios rosas... Morir en bienestar
La noche nubosa, la que no me deja ver las estrellas me regala lluvia para que desfile debajo de sus faldas y gire sobre mi propio eje y alrededor suyo. Sé a dónde tengo que llegar pero no qué camino tomar, así que tomo cualquier autobús, le pago al chófer y me siento a contemplar la ruta... A través de la ventana empañada por la respiración, se asoman escenarios muy muy obscuros, casi inauditos de los que sólo se ven figuras moviéndose cuando un relámpago ilumina la noche... Sólo eso y nada más.
La nave arriba a su final y voy directo hacia ese altar, hay que compra fruta, leguminosas y hortalizas y arroz. Escogiendo el fruto del mango, tocando su febril textura, aparece salvajemente su mano. Y salvajemente no es una interjección a la expresión de desagrado ni violento... Es más exquisito que eso, porque de le frescura de una piel amarga se saborea con la mano las notas de una piel característica, de sabor sui generis. No hay desfachatez esas manos son las que me ayudan a escoger entre la variedad de frutos que se hayan inmersos entre cajas, esas mismas manos que buscan jugar.
Una ocasión perfecta para cocinar, perfecto a la sensación de la variedad de pieles entre los ingredientes de un gran banquete todo listo y preparado para cortar, calentar, sazonar y mezclar. Pudiera pensarse no ser un sueño pero aquel duende púrpura tropezando con un arcoiris montado en un unicornio espacial, sugiere gritando que ¡No!... No es un sueño y yo quiero creerle. Dicen que no hay nada mejor que reposar la comida, pero en está ocasión y por esta noche tomo esas manos mágicas y les llevo conmigo a mi habitual sendero nocturno, empapado por un chipi chipi.
Las manos son un inexpertas y hay que tomarlas para que no se pierdan por todos los caminos y agujeros que hay, pero no buscan huir, esas manos buscan jugar. Una lluvia que arrecia exhorta a los noctámbulos a guardar calor. A veces guardar calor no es suficiente y hay que ser un sistema termodinámico estable... Para ello se requieren de medidas fisiológicas y bioquímicas, tal y como lo exigen nuestro apellido. ¿Cómo es dejar las manos jugar?
Un duelo de miradas encarnan una lucha entre seres que han dejado de pensar y dejan todo al instinto, al impulso a la naturaleza de sí. El apego que en sus cuerpos hay puede sacar chispas y chispitas de luz, el roce en sus prendas queman sus pieles de algodón y mezclilla y sus manos juguetean entre la circundante silueta de sus cuellos, sus dorsos, de sus caderas, de sus muslos. El agua, la misma que ayuda a deslizar las manos que juegan, huye despavorida, no puede ante el calor que producen los cuerpos, los deseos de matar al frío.
Los frotes de tonos rojizos y sus encantos rijosos crean estática, crean impulsos nerviosos... electricidad pura. La débil luz de una luna, es dispersada entre las gotas de agua que caen en un sueño ardiente, temperado como el magma. La luz misma, una luz blanca que toca esos cabellos desde la frente hasta la nuca, que toca sus cuerpos desde la sien y los tobillos hasta los más obscuros escondrijos, desde calor hacia el suyo. El circular de los dedos por su boca, como quien quiere hacer sonar una copa con los dedos húmedos, derrite los mismos dedos que provocan la sensación de bienestar. Un bienestar para morirse en esos labios rosas... Morir en bienestar
sábado, 4 de octubre de 2014
Confesión
Estás tan cerca de mi corazón pero estás tan lejos como para escucharte. Así que me redimo a ser sólo un intento. Hace falta un poco de no sé qué. Incluso divertido pero hay mucha confusión. Pareciese ser que las cosas no tienen sentido.
Soy un caballero, olvido. Pero estás tan lejos como para escucharme así que me redimo a ser sólo un intento. Aquí yo aguanto, tal vez no una victoria, tal vez un para de trémulos arrullos tuyos servidos amorosamente para llevarse a la gloria.
Nunca supe montar caballos y no soy muy fuerte pero estaré contigo en el camino yo nunca me doy por vencido... Por ti, te encontraría y cantaría una canción y ahora no sé el final de está oración, dejo en ti la última palabra y me redimo a ser yo en un corazón.
Soy un caballero, olvido. Pero estás tan lejos como para escucharme así que me redimo a ser sólo un intento. Aquí yo aguanto, tal vez no una victoria, tal vez un para de trémulos arrullos tuyos servidos amorosamente para llevarse a la gloria.
Nunca supe montar caballos y no soy muy fuerte pero estaré contigo en el camino yo nunca me doy por vencido... Por ti, te encontraría y cantaría una canción y ahora no sé el final de está oración, dejo en ti la última palabra y me redimo a ser yo en un corazón.
jueves, 2 de octubre de 2014
Llegando
he llegado más de mil veces a la noche
Con mucha hambre tragándome tu nombre
Mis gritos no hacen eco, se los lleva el viento
Por un instante duermo y voy al cielo
Son así miles y miles de sueños
Que he de plantarte, de robarte
Sin dudas, sin preguntas.
He llegado desde la otra mitad del mundo
Sólo para estar contigo unos minutos
Cada momento lo vale, tú lo vales
Fueron tantas y tantas veces
Que quise abducirlo, corromperlo, arreglarlo
Y fui hasta ti y me refugie del abismo
Mi alma se incendiaba y me asperjaste
Con mucha hambre tragándome tu nombre
Mis gritos no hacen eco, se los lleva el viento
Por un instante duermo y voy al cielo
Son así miles y miles de sueños
Que he de plantarte, de robarte
Sin dudas, sin preguntas.
He llegado desde la otra mitad del mundo
Sólo para estar contigo unos minutos
Cada momento lo vale, tú lo vales
Fueron tantas y tantas veces
Que quise abducirlo, corromperlo, arreglarlo
Y fui hasta ti y me refugie del abismo
Mi alma se incendiaba y me asperjaste
jueves, 3 de julio de 2014
Sin nombre
Yo, soy capaz de ir hasta donde estás durmiendo
Sacudir mi ego, encender tu asombro y robarte un beso
Tú, eres capaz de llevarme en tu pecho
Contemplar mi cielo y lanzarme afecto
Somos, artilugios inéditos de un insospechado destino
Entrelazados y envueltos en un lugar recóndito
Donde nuestras penas son borradas con un simple abrazo
Una melódica noche, nos acompaña agrillada
A base de hachazos he creado una nave
Compacta y práctica para buscarte
Lista para abrirme paso en el mar de gente
Para hacerme de ti, tu protección, tu tanque
Diseño especial, a prueba de idiotas
Una coraza ideal pues la creó un idiota
Uno que está frente tuyo, preparado a tu orden
Aguardando cualquier cosa, lo que sea
Tú, en tu tremenda madurez enmascarada
Rechazas el oportunismo, aunque te dejaría abusar
Detrás de esa máscara encontré perfección
Vi lo que nunca se vio y no quiero abusar
tú, una alma que no espera ser rescatada
Yo, que no sé montar caballo, sin armadura ni espada
Capaz de viajar por el mundo sin nada sin escudos ni escaleras
El superhéroe que espera ser salvado
Tú, doncella sin velo que del cielo has llegado
Somos, ingredientes de una receta exquisita
Condimentos homogéneos, marinados de sonrisas
Servidos a la orden de un anhelo mutuo
Devorados sin piedad, por aquello de las inclemencias
Nos abrazamos aún más fuerte, muy fuerte
Yo, agonizante desparramado en la cama
Debatiendo entre los sueños y los hechos
Tú, superfluamente te manifiestas a mi ánima
Somos, cuentos de amor y gloria
Sacudir mi ego, encender tu asombro y robarte un beso
Tú, eres capaz de llevarme en tu pecho
Contemplar mi cielo y lanzarme afecto
Somos, artilugios inéditos de un insospechado destino
Entrelazados y envueltos en un lugar recóndito
Donde nuestras penas son borradas con un simple abrazo
Una melódica noche, nos acompaña agrillada
A base de hachazos he creado una nave
Compacta y práctica para buscarte
Lista para abrirme paso en el mar de gente
Para hacerme de ti, tu protección, tu tanque
Diseño especial, a prueba de idiotas
Una coraza ideal pues la creó un idiota
Uno que está frente tuyo, preparado a tu orden
Aguardando cualquier cosa, lo que sea
Tú, en tu tremenda madurez enmascarada
Rechazas el oportunismo, aunque te dejaría abusar
Detrás de esa máscara encontré perfección
Vi lo que nunca se vio y no quiero abusar
tú, una alma que no espera ser rescatada
Yo, que no sé montar caballo, sin armadura ni espada
Capaz de viajar por el mundo sin nada sin escudos ni escaleras
El superhéroe que espera ser salvado
Tú, doncella sin velo que del cielo has llegado
Somos, ingredientes de una receta exquisita
Condimentos homogéneos, marinados de sonrisas
Servidos a la orden de un anhelo mutuo
Devorados sin piedad, por aquello de las inclemencias
Nos abrazamos aún más fuerte, muy fuerte
Yo, agonizante desparramado en la cama
Debatiendo entre los sueños y los hechos
Tú, superfluamente te manifiestas a mi ánima
Somos, cuentos de amor y gloria
miércoles, 2 de julio de 2014
Poema nueve
No alcanzo a comprender la ambigüedad hallada bajo el túmulo sombrío de los sueños. Más debajo, donde no conozco a mi propia persona. Podría gritarse pero ya se ha dicho antes ante una guinda escarlata que escurre, cuando los relojes se paran y soles se queman.
Los mismos pensamientos, los mismos sentimientos cantan en coro y como si nada se conjuga un grupo silencioso. Ahí mismo un habitual recuerdo, una criatura entrañable triste en el tiempo. Espera y espera.
Los sueños se encuentran casi como si pudieran tocarse. Entonces el ambiguo conjunto silencioso relincha y los separa. Ahí en donde la delgada línea en donde termina la conciencia y empieza el verdadero deseo... donde el "yo" oculto se desnuda, no hay ningún "superhombre" sólo el caos.
Tesoros aromáticos de canela y chocolate; los arpegios, los redobles; un beso de ángel. Los días se reciben, se agravian por lagrimales, como un dragón escudriñado en el fuego de su ira. Esa máxima sensación inocente, puro como blanco de hospital.
La avanzada noche seduce para estar con ese "yo" a solas, un rato. Aquellos sueños se encuentran como no sabiendo lo que hacen, se abrazan y se besan, pero son sólo sueños, de esos en los que preferirían que aquel conjunto no relinchara.
Si uno, está el otro va (necesidad), se elevan plegarias para no separarse y se dicen a sí mismos: "Si esto es un sueño, no me despiertes. Si estoy despierto, no me dejes dormir". Temerosos al revelarse escenas no se saben dónde ir y se encienden las sirenas, se olvidan de sí mismos.
¿Dónde más se podría estar a salvo? Los sueños traspasan la muerte, se saben de no poder estar separados. Un error puede convertirse de súbito, de una decepción a una herida mortal. aunque muertos seguirían ambiguos bailando y cantando en la eternidad.
Los mismos pensamientos, los mismos sentimientos cantan en coro y como si nada se conjuga un grupo silencioso. Ahí mismo un habitual recuerdo, una criatura entrañable triste en el tiempo. Espera y espera.
Los sueños se encuentran casi como si pudieran tocarse. Entonces el ambiguo conjunto silencioso relincha y los separa. Ahí en donde la delgada línea en donde termina la conciencia y empieza el verdadero deseo... donde el "yo" oculto se desnuda, no hay ningún "superhombre" sólo el caos.
Tesoros aromáticos de canela y chocolate; los arpegios, los redobles; un beso de ángel. Los días se reciben, se agravian por lagrimales, como un dragón escudriñado en el fuego de su ira. Esa máxima sensación inocente, puro como blanco de hospital.
La avanzada noche seduce para estar con ese "yo" a solas, un rato. Aquellos sueños se encuentran como no sabiendo lo que hacen, se abrazan y se besan, pero son sólo sueños, de esos en los que preferirían que aquel conjunto no relinchara.
Si uno, está el otro va (necesidad), se elevan plegarias para no separarse y se dicen a sí mismos: "Si esto es un sueño, no me despiertes. Si estoy despierto, no me dejes dormir". Temerosos al revelarse escenas no se saben dónde ir y se encienden las sirenas, se olvidan de sí mismos.
¿Dónde más se podría estar a salvo? Los sueños traspasan la muerte, se saben de no poder estar separados. Un error puede convertirse de súbito, de una decepción a una herida mortal. aunque muertos seguirían ambiguos bailando y cantando en la eternidad.
martes, 1 de julio de 2014
Robé esta rosa
Resbala el agua fría por toda la garganta
Incluso puedo sentir frescura en eso
¡Qué importa saturar mi mente de palabras!
A fin de cuentas, es usted quien lo vale
Bebo el agua con manos acaloradas
La levanto y la embisto contra mi rostro
Pareciera que huye, gota a gota por cada poro
Resbala por encima de mi cuello y me empapa
Gotas de agua adornan el rocío y le admiro
Por la noche en el cielo coronan la luna
Nuevamente fluyen, gota a gota, una a una
Atraigo más palabras a mí, con mi delirio
El agua burlona se escabulle entre mis dedos
Bebo toda la que puedo y no sacia mi sed
De momento, un insaciable zombie o vampiro
Un tonto que mira el cielo, mira la lluvia
Un tonto que mira sentado en el césped mojado
Su nombre se escribe en el agua del caudal
Limpia, refrescante, joven, burlona y vital
Cada gota es una letra y llueve un mar
Fonética húmeda, agridulce y escarchada
No sé cómo se sobreviven tres días sin agua
La boca se seca, la piel se agrieta, la voz se marchita
En cierto modo es la necesidad, ¿Será una amada?
Ocurren en madrugadas, y la nada ahora es mejor
Podrá ser el agua quién solvate mi fisiología
El mejor disolvente, el universal. Jamás existió
El agua es vida y la sangre es sacrificio
Se vuelven tintes para escribir su nombre
Aunque no podría fascinarme más el agua que usted
Escribo "le extraño". A fin de cuentas somos huéspedes
¿Qué podrían decirse al mirarse? ¿Qué?
Gota a gota jamás llenamos el vaso
Todo cuenta y hasta la hache muda dice algo
No hay armonía en su acomodo, ni en los garabatos
Pero se siente, no se ve y aún así lo pintamos
No son solo souvenirs de tristeza
Es una obsesión por dar lo que jamás se ha dado a alguien
Aún a esta altura, hay entrega en ello
A fin de cuentas... Quisiera intentarlo
Siempre usted, ante todo y sobre todo
No seré el tonto que hirió su corazón
Oír su latir: fuerte, sonoro y estruendoso
El alarido que provoca la llegada del emperador
Y así como el agua a dado vida en la tierra
Quiero dar lo que nunca se ha dado a nadie
Para que al final la vida sea plena
A fin de cuentas... Usted vale la pena.
Incluso puedo sentir frescura en eso
¡Qué importa saturar mi mente de palabras!
A fin de cuentas, es usted quien lo vale
Bebo el agua con manos acaloradas
La levanto y la embisto contra mi rostro
Pareciera que huye, gota a gota por cada poro
Resbala por encima de mi cuello y me empapa
Gotas de agua adornan el rocío y le admiro
Por la noche en el cielo coronan la luna
Nuevamente fluyen, gota a gota, una a una
Atraigo más palabras a mí, con mi delirio
El agua burlona se escabulle entre mis dedos
Bebo toda la que puedo y no sacia mi sed
De momento, un insaciable zombie o vampiro
Un tonto que mira el cielo, mira la lluvia
Un tonto que mira sentado en el césped mojado
Su nombre se escribe en el agua del caudal
Limpia, refrescante, joven, burlona y vital
Cada gota es una letra y llueve un mar
Fonética húmeda, agridulce y escarchada
No sé cómo se sobreviven tres días sin agua
La boca se seca, la piel se agrieta, la voz se marchita
En cierto modo es la necesidad, ¿Será una amada?
Ocurren en madrugadas, y la nada ahora es mejor
Podrá ser el agua quién solvate mi fisiología
El mejor disolvente, el universal. Jamás existió
El agua es vida y la sangre es sacrificio
Se vuelven tintes para escribir su nombre
Aunque no podría fascinarme más el agua que usted
Escribo "le extraño". A fin de cuentas somos huéspedes
¿Qué podrían decirse al mirarse? ¿Qué?
Gota a gota jamás llenamos el vaso
Todo cuenta y hasta la hache muda dice algo
No hay armonía en su acomodo, ni en los garabatos
Pero se siente, no se ve y aún así lo pintamos
No son solo souvenirs de tristeza
Es una obsesión por dar lo que jamás se ha dado a alguien
Aún a esta altura, hay entrega en ello
A fin de cuentas... Quisiera intentarlo
Siempre usted, ante todo y sobre todo
No seré el tonto que hirió su corazón
Oír su latir: fuerte, sonoro y estruendoso
El alarido que provoca la llegada del emperador
Y así como el agua a dado vida en la tierra
Quiero dar lo que nunca se ha dado a nadie
Para que al final la vida sea plena
A fin de cuentas... Usted vale la pena.
sábado, 28 de junio de 2014
Madrugadas II
Uno cree que todo está bien y de pronto aparecen con sus historias de amargor, repudio y terror... Piensas estar bien y de un frenético impacto en los oídos tornas del azul al rojo, y del rojo al azul cual fenolftaleína en algún ensayo experimental escolar.
Vienen a tu mente recuerdos... Buenos y malos, más recuerdos malos que buenos, y los buenos se vuelven malos. Te das cuenta que desperdiciaste tu tiempo y que no vale la pena sacar lo mejor de ti, sientes que no tiene caso, sientes que serás pillado nuevamente, sientes que la noche se viene encima.
Recuerdas y recuerdas y la enfermedad en el veneno, tan intangible pero existencial te purga en cada poro. Acetonas y aldehídos carcomen cada nicho de dignidad y te refugias patéticamente en un halo de indiferencia primitivo... Caustico... Indefenso. Se vive con rabia y uno pretende no quererse.
¿Sería realmente veneno? Podría preguntarse uno, una vez que la madrugada ya está avanzada, las ojeras que penden de unos ojos entre una mirada perdida anuncian una pronta desaparición, no sin antes dar una buena lucha a la idea de pensar y de reflexionar, fuera de las buenas costumbres y de las emociones superlativas e inexactas que hacen que dormir de miedo
Vuelven a tu mente los recuerdos. Confusos y solitarios en un trasfondo terso y ataviado. y uno cree que todo va estar bien. Las piernas tiemblan y la banda sonora aqueja con voz ronca e instrumentos desafinados. la melodiosa canción que uno canta cuando se cambia de azul a rojo y de rojo a azul. Y al final ni púrpura, ni violeta.
El fuego en la vela, que derrite en su composición grasosa hace llorar a los santos y demás ídolos colgados de la pared, están tan solos y hace tanto frío. La redacción de un sentir indescriptible se hace sentir... Siendo que a estas alturas uno se encuentra cómodamente insensible. Ya no vira su color, la solución está tan diluida que el indicador ya no se percibe. Sólo los ojos con mirada profunda sabrían la concentración y uno cree que todo va estar bien
Bastaría con tomar lectura y realizar el simple cálculo que determine el potencial químico. Un simple algoritmo mecanizado pero, ¿Y qué hay con sorprender al mundo? La mente se diluye en recuerdos insensatos e inútiles y el corazón se plaga con banalidades y vanidades. El veneno en su composición no lo es más... Mi sol ya viene, y esté (veneno) es altamente inestable a su magnificencia...
Contracción, relajación
Vienen a tu mente recuerdos... Buenos y malos, más recuerdos malos que buenos, y los buenos se vuelven malos. Te das cuenta que desperdiciaste tu tiempo y que no vale la pena sacar lo mejor de ti, sientes que no tiene caso, sientes que serás pillado nuevamente, sientes que la noche se viene encima.
Recuerdas y recuerdas y la enfermedad en el veneno, tan intangible pero existencial te purga en cada poro. Acetonas y aldehídos carcomen cada nicho de dignidad y te refugias patéticamente en un halo de indiferencia primitivo... Caustico... Indefenso. Se vive con rabia y uno pretende no quererse.
¿Sería realmente veneno? Podría preguntarse uno, una vez que la madrugada ya está avanzada, las ojeras que penden de unos ojos entre una mirada perdida anuncian una pronta desaparición, no sin antes dar una buena lucha a la idea de pensar y de reflexionar, fuera de las buenas costumbres y de las emociones superlativas e inexactas que hacen que dormir de miedo
Vuelven a tu mente los recuerdos. Confusos y solitarios en un trasfondo terso y ataviado. y uno cree que todo va estar bien. Las piernas tiemblan y la banda sonora aqueja con voz ronca e instrumentos desafinados. la melodiosa canción que uno canta cuando se cambia de azul a rojo y de rojo a azul. Y al final ni púrpura, ni violeta.
El fuego en la vela, que derrite en su composición grasosa hace llorar a los santos y demás ídolos colgados de la pared, están tan solos y hace tanto frío. La redacción de un sentir indescriptible se hace sentir... Siendo que a estas alturas uno se encuentra cómodamente insensible. Ya no vira su color, la solución está tan diluida que el indicador ya no se percibe. Sólo los ojos con mirada profunda sabrían la concentración y uno cree que todo va estar bien
Bastaría con tomar lectura y realizar el simple cálculo que determine el potencial químico. Un simple algoritmo mecanizado pero, ¿Y qué hay con sorprender al mundo? La mente se diluye en recuerdos insensatos e inútiles y el corazón se plaga con banalidades y vanidades. El veneno en su composición no lo es más... Mi sol ya viene, y esté (veneno) es altamente inestable a su magnificencia...
Contracción, relajación
lunes, 16 de junio de 2014
Me fui a buscar otro sol
Un ligero desliz... Aguarda que tome fuerza. Espera que crezca y se entumece. Maullidos que suben por unas escaleras frías y solitarias en una noche nubosa y húmeda. Terca toca la puerta, exige su entrada cual fragata británica en un muelle que está por conquistar y se redime a ser un grito de auxilio ahogado en la noche.
Pero en el cielo no hay mar, no en el mío. Quizás deba buscar otro puerto y zarpar en mi balsa de basura esperando encontrarme en medio de la nada... Entre el agua y el sol... Entre ahogarse y arder... Entre delfines y medusas... ¿Habríame de sentir enfadado? No es exactamente el mejor clima. La línea que dibujaba tierra firme en el horizonte se ha ido y no hay retorno, no hay misericordia, no hay retracción... Es hora de buscar nuevas tierras.
Bien sabe el sol que no me gusta pedir favores las manos que sostienen mi balsa lo saben. Heme aquí, buscando otros soles, buscando canciones y estás manos lo sostienen. Ahora es tarde y no se dibuja más que el azul del mismo horizonte. Ahora se ve cómo la balsa de desbarata, no se puede explicar y las trémulas aguas y esto, a final de cuentas te deja entre la obscuridad infinita de una noche en el mar y la obscuridad de las profundidades de un mundo que es menos conocido que las estrellas... Entre obscuridad y obscuridad, ¿Qué prefieres?
Serán sólo sonetos que las sirenas entonen con sus gargantas afinadas, mágicas y malditas, pero ninguna en su más alta nota podría hundir mi fragata. Y las miles de noches curarán mis solares hasta encontrar aquel sol.
Pero en el cielo no hay mar, no en el mío. Quizás deba buscar otro puerto y zarpar en mi balsa de basura esperando encontrarme en medio de la nada... Entre el agua y el sol... Entre ahogarse y arder... Entre delfines y medusas... ¿Habríame de sentir enfadado? No es exactamente el mejor clima. La línea que dibujaba tierra firme en el horizonte se ha ido y no hay retorno, no hay misericordia, no hay retracción... Es hora de buscar nuevas tierras.
Bien sabe el sol que no me gusta pedir favores las manos que sostienen mi balsa lo saben. Heme aquí, buscando otros soles, buscando canciones y estás manos lo sostienen. Ahora es tarde y no se dibuja más que el azul del mismo horizonte. Ahora se ve cómo la balsa de desbarata, no se puede explicar y las trémulas aguas y esto, a final de cuentas te deja entre la obscuridad infinita de una noche en el mar y la obscuridad de las profundidades de un mundo que es menos conocido que las estrellas... Entre obscuridad y obscuridad, ¿Qué prefieres?
Serán sólo sonetos que las sirenas entonen con sus gargantas afinadas, mágicas y malditas, pero ninguna en su más alta nota podría hundir mi fragata. Y las miles de noches curarán mis solares hasta encontrar aquel sol.
domingo, 8 de junio de 2014
Un descuido
Desde un lumínico flechazo, desde tu mirada a mi corazón. Despertaste en mí, la fe que fue inhumada por el desamor. A veces se pierde el control de las cosas y tú lo has vuelto a hacer. Ensanchando estás venas al simple roce de tus recuerdos con mis pensamientos. Haciéndome sentir como un tonto. Habíame prometido que no volvería a ocurrir. Flagelos que azotan a tu ausencia... Sin saber que me muero por ti y tú... Lo has vuelto a hacer.
¿Desearías ver mis esperanzas pendiendo de tu frágil seda? No hace falta sentir culpa. Supongo que he vuelto a claudicar y a soñar despierto en un mundo de infinita alegría a tu lado... Se aleja, es profana. Al fin, se quema en las cenizas de mis letargos que no llegaron al final. Ya no sé cuando en efecto sollozo a través de los años eternos que presencian no poder mirarte.
Partes de mí, caen y se quiebran... Graniza. La locura come, come y crece. Más y más cada ves que quier, cada vez que intenso. Olvidar... y olvidarte. Aquel preludio, aquella letania... Aquella muerte, haciéndome sentir que aún sigo vivo. Si las promesas pudieran romperse, se romperían por ti. he de ser castigado por esperar a estar contigo... Sin saber que te seguiría hasta el fin y vuelves a ser una razón más.
Las horas de tu eclipse se vuelven depresivas, te transforman en el centro del mundo, el centro del universo. Uno donde solo existes tú... y los demás yacen extintos. Si eres mesías del gran amor que profeso y si eres la dueña de mis suspiros y resoplos, si un beso tuyo me mata y me revive... El qué de mi existir... Escuchar tus susurros... El cómo de sentir tus manos... El a dónde si veo tus ojos... y tú... Lo has vuelto a hacer.
¿Desearías ver mis esperanzas pendiendo de tu frágil seda? No hace falta sentir culpa. Supongo que he vuelto a claudicar y a soñar despierto en un mundo de infinita alegría a tu lado... Se aleja, es profana. Al fin, se quema en las cenizas de mis letargos que no llegaron al final. Ya no sé cuando en efecto sollozo a través de los años eternos que presencian no poder mirarte.
Partes de mí, caen y se quiebran... Graniza. La locura come, come y crece. Más y más cada ves que quier, cada vez que intenso. Olvidar... y olvidarte. Aquel preludio, aquella letania... Aquella muerte, haciéndome sentir que aún sigo vivo. Si las promesas pudieran romperse, se romperían por ti. he de ser castigado por esperar a estar contigo... Sin saber que te seguiría hasta el fin y vuelves a ser una razón más.
Las horas de tu eclipse se vuelven depresivas, te transforman en el centro del mundo, el centro del universo. Uno donde solo existes tú... y los demás yacen extintos. Si eres mesías del gran amor que profeso y si eres la dueña de mis suspiros y resoplos, si un beso tuyo me mata y me revive... El qué de mi existir... Escuchar tus susurros... El cómo de sentir tus manos... El a dónde si veo tus ojos... y tú... Lo has vuelto a hacer.
sábado, 7 de junio de 2014
Luna perpetua
Una canción cursi... la luna destelleante sólo me recuerda mi soledad. No necesariamente por encontrarme rodeado de gente. Es una soledad que va desde aquella luna hasta aquel ser inexistente. Un exquisito platillo del cual no hay flavor ni exquisitez.
Un día como si nada, sin motivo y con todas las razones para odiar un todo giran y giran sobre un vórtice asintótico. Se siente ardor por dentro y la mirada se pierde. a tu alrededor no importan mucho las cosas que ocurren. Sólo por un momento pasan y dejarán de ser.
Una fachada, demuestra los portales de quien habita un inmueble lleno de visitantes pasajeros, simples y vanos huéspedes que solo van de paso. Quiebran el cielo y sin más... Se marchan hacia un horizonte sórdido y desolado al que uno prefiere no voltear la mirada para conservar la vista.
Una manos que sostienen unas dagas que cortan cuanta piel hayan a su paso... Cristalinas... desbordan y caen al piso y las manos las sostienen hasta más no poder. Un marge que dejan a su paso un escrito que detalla la melodía de un día nuboso y cursi, así sin más, como si nada.
Una canción cursi para cantarle a la vida... Una señal de que el margen de una daga se rompe al menor estímulo... Una que filtra el ruido de la luz que mueve pesares y mareos de quienes viven y mueren en los horizontes y las manos lo sostienen...
Un día como si nada, sin motivo y con todas las razones para odiar un todo giran y giran sobre un vórtice asintótico. Se siente ardor por dentro y la mirada se pierde. a tu alrededor no importan mucho las cosas que ocurren. Sólo por un momento pasan y dejarán de ser.
Una fachada, demuestra los portales de quien habita un inmueble lleno de visitantes pasajeros, simples y vanos huéspedes que solo van de paso. Quiebran el cielo y sin más... Se marchan hacia un horizonte sórdido y desolado al que uno prefiere no voltear la mirada para conservar la vista.
Una manos que sostienen unas dagas que cortan cuanta piel hayan a su paso... Cristalinas... desbordan y caen al piso y las manos las sostienen hasta más no poder. Un marge que dejan a su paso un escrito que detalla la melodía de un día nuboso y cursi, así sin más, como si nada.
Una canción cursi para cantarle a la vida... Una señal de que el margen de una daga se rompe al menor estímulo... Una que filtra el ruido de la luz que mueve pesares y mareos de quienes viven y mueren en los horizontes y las manos lo sostienen...
Este día
Hoy, estoy dispuesto a poder encontrar
Hoy, es el día en que por fin dejaré de soñar
Hoy es cuando estaré firme y no escaparé
Voy a decirte cosas que te harán suspirar
Hoy es mucho más tarde que ayer
Tengo miedo de que me secuestren los ángeles
Hoy he entrado en shock
Tengo miedo de enamorarme otra vez
No guardaré esta vez, los secretos de la piel
Hoy, estoy dispuesto a ser tu esclavo también
Aunque el día de hoy quedé en un simple ayer
Uno que queda plasmado, en todo mi ser
Hoy haré un homenaje a tus ojos celestes
Portales de tu ánima que me acercan más al cielo
Hoy dispongo de mi cariño y dártelo hasta la vejez
Que está encendido por el calor de un fuego eterno
Cuando mis ojos ya no puedan ver
Entonces pensaré que no va a clarecer
Hoy vengo dispuesto para tus labios besar
hoy me he propuesto a este día no terminar
Hoy el tiempo no será más mi rival
Para disfruta el néctar de tu boca
Para tomar tus manos, mirar tus ojos y...
Entregarte mi amar en forma de rosa
Hoy oirás el palpitar de mi cardio...
En el momento que te acerques...
Hoy sabrás que, mi sobriedad por tu existir
Cuando suba mi locura al notar...
Que ya no estés
Hoy puedo notar los difícil que es vivir
Viviendo en desconfianza, sin mirar, sin sentir
El calor de tus palabras, sin tu mirada sin oír...
Cuando respiras, cuando ríes... Viviendo hoy
Hoy... Desciendo lento... Más lento
Hoy, mujer. haces que haga cosas que no hacía
Hoy, en tu ausencia estoy perdiendo lo que tengo
Hoy simplemente... Me ahogaré en tu mar
Hoy, es el día en que por fin dejaré de soñar
Hoy es cuando estaré firme y no escaparé
Voy a decirte cosas que te harán suspirar
Hoy es mucho más tarde que ayer
Tengo miedo de que me secuestren los ángeles
Hoy he entrado en shock
Tengo miedo de enamorarme otra vez
No guardaré esta vez, los secretos de la piel
Hoy, estoy dispuesto a ser tu esclavo también
Aunque el día de hoy quedé en un simple ayer
Uno que queda plasmado, en todo mi ser
Hoy haré un homenaje a tus ojos celestes
Portales de tu ánima que me acercan más al cielo
Hoy dispongo de mi cariño y dártelo hasta la vejez
Que está encendido por el calor de un fuego eterno
Cuando mis ojos ya no puedan ver
Entonces pensaré que no va a clarecer
Hoy vengo dispuesto para tus labios besar
hoy me he propuesto a este día no terminar
Hoy el tiempo no será más mi rival
Para disfruta el néctar de tu boca
Para tomar tus manos, mirar tus ojos y...
Entregarte mi amar en forma de rosa
Hoy oirás el palpitar de mi cardio...
En el momento que te acerques...
Hoy sabrás que, mi sobriedad por tu existir
Cuando suba mi locura al notar...
Que ya no estés
Hoy puedo notar los difícil que es vivir
Viviendo en desconfianza, sin mirar, sin sentir
El calor de tus palabras, sin tu mirada sin oír...
Cuando respiras, cuando ríes... Viviendo hoy
Hoy... Desciendo lento... Más lento
Hoy, mujer. haces que haga cosas que no hacía
Hoy, en tu ausencia estoy perdiendo lo que tengo
Hoy simplemente... Me ahogaré en tu mar
jueves, 22 de mayo de 2014
Mar de lágrimas
He visto llorar a las hijas de mis ancestros
No hallaban consuelo alguno en sus hijos
Las estrellas se asomaron para anunciar la tragedia
La luna temerosa, presenta su prefijo
He visto en las personas el semblante de impotencia
En un mundo lleno de tragedias y calamidades, no hay clemencia
Congregando a todas las generaciones de todos los rincones
Asumiendo los papeles de un padre, un hijo, un nieto... Familia
He visto a la mujer más fuerte del mundo
Tragarse sus gemidos sin dar paso a algún grito
Muy lejos de su tierra donde alguna vez fue concebida
Para morir lejos, en una mala jugada en su partida
He visto preguntar a los hermanos mortales
Sin recibir respuesta para calmar su desahogo
Miramos el calendario y vemos una fecha triste
Tan sólo un poco, para hacerse obscurecer a nuestros corazones
Es otro ciclo más que acaba de terminar
Para abrir camino a los demás seres
Para vivir una vida hueca, un hiato industrial
He visto como los sentidos se colapsan
Cuando el viento cambia del cálido al gélido
Es entonces que los ojos se hinchan y las gargantas se cierran
Donde la insensibilidad y la razón se hunden
He visto mi cuerpo yaciendo en una caja
Por este proverbial ego que se yuxtapone sobremanera
Las ramas que se separan como lo hacen los continentes
En un devenir que carece de sentido
He visto el rostro de la muerte sobre nuestras camas
contemplando y meditando, cómo ha de llevarse nuestras almas
A mis hermanos la respuesta aún no ha llegado
Contando segundo a segundo la exhumación
He visto los planetas y las grandes torres
He visto las montañas que estaban llenas, sin girasoles
He visto el poder de las palabras
He visto en sus ojos... El deseo de muerte
*19 de Agosto de 2009*
No hallaban consuelo alguno en sus hijos
Las estrellas se asomaron para anunciar la tragedia
La luna temerosa, presenta su prefijo
He visto en las personas el semblante de impotencia
En un mundo lleno de tragedias y calamidades, no hay clemencia
Congregando a todas las generaciones de todos los rincones
Asumiendo los papeles de un padre, un hijo, un nieto... Familia
He visto a la mujer más fuerte del mundo
Tragarse sus gemidos sin dar paso a algún grito
Muy lejos de su tierra donde alguna vez fue concebida
Para morir lejos, en una mala jugada en su partida
He visto preguntar a los hermanos mortales
Sin recibir respuesta para calmar su desahogo
Miramos el calendario y vemos una fecha triste
Tan sólo un poco, para hacerse obscurecer a nuestros corazones
Es otro ciclo más que acaba de terminar
Para abrir camino a los demás seres
Para vivir una vida hueca, un hiato industrial
He visto como los sentidos se colapsan
Cuando el viento cambia del cálido al gélido
Es entonces que los ojos se hinchan y las gargantas se cierran
Donde la insensibilidad y la razón se hunden
He visto mi cuerpo yaciendo en una caja
Por este proverbial ego que se yuxtapone sobremanera
Las ramas que se separan como lo hacen los continentes
En un devenir que carece de sentido
He visto el rostro de la muerte sobre nuestras camas
contemplando y meditando, cómo ha de llevarse nuestras almas
A mis hermanos la respuesta aún no ha llegado
Contando segundo a segundo la exhumación
He visto los planetas y las grandes torres
He visto las montañas que estaban llenas, sin girasoles
He visto el poder de las palabras
He visto en sus ojos... El deseo de muerte
*19 de Agosto de 2009*
miércoles, 21 de mayo de 2014
Noche desenfrenada
Pienso cada noche en aquel encuentro de otoño
cuando las hojas quebradizas se rompían contra el suelo
Lo recuerdo bien, por que aparece en cada sueño
Como abejas zumbantes que se hacen parte de mi cielo
Aún no entiendo lo que ha significado para ti
Pareciera, de un contacto fortuito que cumplió con mi pecado
Aunque no puedo quitar tu adsorbido aroma
Ni el rictus de mi semblante que has dejado marcado
Mi candidez que ha quedado grabado en tu cancionero
Encantado por tus nocturnos y cautivadores ojos
Los rieles del destino nos arrastraron por nuestras emociones
Laxando mi dañado cerebro ante tus encantos rijosos
Siento correr el éxtasis, circulando por toda mi carne
Cuando mi sangre se torna del rojo al color negro
En nuestro gaudeamus, tan ofuscados que las pieles arden
Una obra de arte, facsímil... Me siento muerto
Ahora y más que nunca el sintaxis parece no importar
Envueltos en la silepsis pecaminosa en una noche de lujuria
La transformación de la mente a los sentidos, conmemorar
vulnerable ante la lasciva de tu sicalíptica y sibarita figura
Mi candidez que ha quedado en tu complejo cancionero
Encantado por tus nocturnos y cautivadores ojos
Los rieles del destino nos arrastraron por nuestras emociones
Laxando mi dañado cerebro ante tus encantos rijosos
Fue algo que jamás habría sentido en mi enfermo existir
Esclavo de los sentidos pero consiente de mi gran deseo
Una víctima más de las voces en la cabeza, que no callan
Excavan en mi pasado para ocultar un anzuelo añejo
Nuestro apego fugaz finaliza en un crepúsculo matutino
Con una noche memorable que durará hasta el fin de los días
El sol sale en cuenta regresiva anunciando al no nacido
Como la culminación más espléndida en toda la vida...
(27 de Junio de 2009)
cuando las hojas quebradizas se rompían contra el suelo
Lo recuerdo bien, por que aparece en cada sueño
Como abejas zumbantes que se hacen parte de mi cielo
Aún no entiendo lo que ha significado para ti
Pareciera, de un contacto fortuito que cumplió con mi pecado
Aunque no puedo quitar tu adsorbido aroma
Ni el rictus de mi semblante que has dejado marcado
Mi candidez que ha quedado grabado en tu cancionero
Encantado por tus nocturnos y cautivadores ojos
Los rieles del destino nos arrastraron por nuestras emociones
Laxando mi dañado cerebro ante tus encantos rijosos
Siento correr el éxtasis, circulando por toda mi carne
Cuando mi sangre se torna del rojo al color negro
En nuestro gaudeamus, tan ofuscados que las pieles arden
Una obra de arte, facsímil... Me siento muerto
Ahora y más que nunca el sintaxis parece no importar
Envueltos en la silepsis pecaminosa en una noche de lujuria
La transformación de la mente a los sentidos, conmemorar
vulnerable ante la lasciva de tu sicalíptica y sibarita figura
Mi candidez que ha quedado en tu complejo cancionero
Encantado por tus nocturnos y cautivadores ojos
Los rieles del destino nos arrastraron por nuestras emociones
Laxando mi dañado cerebro ante tus encantos rijosos
Fue algo que jamás habría sentido en mi enfermo existir
Esclavo de los sentidos pero consiente de mi gran deseo
Una víctima más de las voces en la cabeza, que no callan
Excavan en mi pasado para ocultar un anzuelo añejo
Nuestro apego fugaz finaliza en un crepúsculo matutino
Con una noche memorable que durará hasta el fin de los días
El sol sale en cuenta regresiva anunciando al no nacido
Como la culminación más espléndida en toda la vida...
(27 de Junio de 2009)
viernes, 16 de mayo de 2014
Alma
¿Qué es lo que hacemos para encontrarnos?
Solos tú y yo, sin intuirlo ¿Enamorados?
¿Qué es lo que hicimos en el pasado?
En su fulgor, bebiendo tragos amargos
¿Qué es lo que somos? ¿Acorazados?
Del corazón, eludiendo cada flechazo
¿Qué fue lo que disimulamos para evitarnos?
Quizás ¿El amor al sentirlo nos aterramos?
De está revolución somos responsables
De que cada beso sea como la primera vez
Fuimos amigos y somos culpables de ser amantes
¿Qué es lo que hicimos para estar?
¿Qué es lo que hicimos en los panteones?
Para que los dolores se volvieran flores
¿Qué es lo que hicimos para incrustarnos?
Uno en el otro, en el alma de todos
¿Qué es lo que haremos cuando cuando lo mismo seamos?
Cuando entre nosotros el potencial haya terminado
Cuando tú seas yo y yo sea tú...
Serán en sé las mismas manos las mismos labios
¿Qué fue lo que hemos hecho?
Solos tú y yo, sin intuirlo ¿Enamorados?
¿Qué es lo que hicimos en el pasado?
En su fulgor, bebiendo tragos amargos
¿Qué es lo que somos? ¿Acorazados?
Del corazón, eludiendo cada flechazo
¿Qué fue lo que disimulamos para evitarnos?
Quizás ¿El amor al sentirlo nos aterramos?
De está revolución somos responsables
De que cada beso sea como la primera vez
Fuimos amigos y somos culpables de ser amantes
¿Qué es lo que hicimos para estar?
¿Qué es lo que hicimos en los panteones?
Para que los dolores se volvieran flores
¿Qué es lo que hicimos para incrustarnos?
Uno en el otro, en el alma de todos
¿Qué es lo que haremos cuando cuando lo mismo seamos?
Cuando entre nosotros el potencial haya terminado
Cuando tú seas yo y yo sea tú...
Serán en sé las mismas manos las mismos labios
¿Qué fue lo que hemos hecho?
lunes, 12 de mayo de 2014
Juegos amargos
¿Cuántos secretos enterraremos en la piel?
Nuestros nombres se escriben con sangre en las venas
Eso nunca podrá borrar las huellas que el pasado dejó
Lo único que me aterra es lo que estamos por hacer
Contra lo que todos digan, te esperaré
Este corazón, es tuyo, sólo tú lo haces sucumbir
Estos brazos seguirán siendo tu refugio
Más no te prometo no llorar, sé que no podré
Serán heridas en mi corazón todos los besos que él te dé
Sentiré que mis alas se queman y seguiré siendo tu ángel
Sólo quiero que me sanes y digas que todo estará bien
Miénteme si es necesario, no quisiera terminar mi fe
Por lo tanto hay que olvidarnos en lo absoluto
Vivamos un rato de como lo hacíamos hace poco
Como ahora, en el futuro no importará el pasado
Sólo promete que estas heridas las curaremos juntos
No creo que pase nada al esperarte
Te he esperado antes y lo haría siempre
No debes preocuparte, ni pensar que voy a reemplazarte
Sólo debes apresurarte que espero aún tu llegada
Después de todo no somos sólo amigos
Está alma y este cuerpo te pertenecen
Aguardaré por ti y espero sea suficiente
En el infinito esperaré a que me encuentres
Cuando me encuentres comeré de ti
Beberé de ti la miel que escurra de tus poros
Morderé aquellos botones que salen de tus pechos
Con mi lengua surcaré completa en tu silueta
¿Cuántos secretos enterraremos en la piel?
Entre ellos lo peor que en la vida hayamos hecho
Si el dolor es ganancia, habrá que ser mártires
Si todo sale bien estaremos juntos otra vez
Batiremos al mundo entre las piedras
Mientras fundimos nuestras almas en una sola
Serán mi mano en la tuya y tu mano en la mía
Por fin no habrá quién nos detenga
El triunfo será el producto de nuestra esencia
Estaremos dispuestos a terminar el mundo
Nuestra mentira acaecerá en amor
En amor, nada más que amor.
Nuestros nombres se escriben con sangre en las venas
Eso nunca podrá borrar las huellas que el pasado dejó
Lo único que me aterra es lo que estamos por hacer
Contra lo que todos digan, te esperaré
Este corazón, es tuyo, sólo tú lo haces sucumbir
Estos brazos seguirán siendo tu refugio
Más no te prometo no llorar, sé que no podré
Serán heridas en mi corazón todos los besos que él te dé
Sentiré que mis alas se queman y seguiré siendo tu ángel
Sólo quiero que me sanes y digas que todo estará bien
Miénteme si es necesario, no quisiera terminar mi fe
Por lo tanto hay que olvidarnos en lo absoluto
Vivamos un rato de como lo hacíamos hace poco
Como ahora, en el futuro no importará el pasado
Sólo promete que estas heridas las curaremos juntos
No creo que pase nada al esperarte
Te he esperado antes y lo haría siempre
No debes preocuparte, ni pensar que voy a reemplazarte
Sólo debes apresurarte que espero aún tu llegada
Después de todo no somos sólo amigos
Está alma y este cuerpo te pertenecen
Aguardaré por ti y espero sea suficiente
En el infinito esperaré a que me encuentres
Cuando me encuentres comeré de ti
Beberé de ti la miel que escurra de tus poros
Morderé aquellos botones que salen de tus pechos
Con mi lengua surcaré completa en tu silueta
¿Cuántos secretos enterraremos en la piel?
Entre ellos lo peor que en la vida hayamos hecho
Si el dolor es ganancia, habrá que ser mártires
Si todo sale bien estaremos juntos otra vez
Batiremos al mundo entre las piedras
Mientras fundimos nuestras almas en una sola
Serán mi mano en la tuya y tu mano en la mía
Por fin no habrá quién nos detenga
El triunfo será el producto de nuestra esencia
Estaremos dispuestos a terminar el mundo
Nuestra mentira acaecerá en amor
En amor, nada más que amor.
Fantasma
Una noche más a mi destino adorna
Se escabulle como un gato en el follaje
Silencioso llega para quedarse
Sin concesión, sin vergüenza ante la nocturna
Majestuosas lunas que observan sin descanso
Difamadas en el gran vacío, en el universo
Aquel eco viene a la vida, de regreso
Sutilmente, recordando ese suceso
Otra noche más que a mi costilla aqueja
Vieja molestia desea, muerda el anzuelo
Inexplicablemente, a las palomas ahuyenta
Una vez más su recuerdo en desenfreno
Le miro, me mira. Me besa y le beso
La arrogancia, para el caso, en desenfreno
Más abajo, resbala... El ombligo de la luna
Todo para, por un instante me mira y le beso
Una noche me envuelve dentro de aquel misterio
El sexo y el amor, no van juntos en secreto
No deberían relacionarse en ningún momento
Los amantes entonces, se encuentran a duelo
Otra noche más que a los ojos inflaman
Descobijan un par de enormes pechos
Dentro de la luna terminan las miradas
Bajo las sábanas una piel... Me mira y le beso
Se escabulle como un gato en el follaje
Silencioso llega para quedarse
Sin concesión, sin vergüenza ante la nocturna
Majestuosas lunas que observan sin descanso
Difamadas en el gran vacío, en el universo
Aquel eco viene a la vida, de regreso
Sutilmente, recordando ese suceso
Otra noche más que a mi costilla aqueja
Vieja molestia desea, muerda el anzuelo
Inexplicablemente, a las palomas ahuyenta
Una vez más su recuerdo en desenfreno
Le miro, me mira. Me besa y le beso
La arrogancia, para el caso, en desenfreno
Más abajo, resbala... El ombligo de la luna
Todo para, por un instante me mira y le beso
Una noche me envuelve dentro de aquel misterio
El sexo y el amor, no van juntos en secreto
No deberían relacionarse en ningún momento
Los amantes entonces, se encuentran a duelo
Otra noche más que a los ojos inflaman
Descobijan un par de enormes pechos
Dentro de la luna terminan las miradas
Bajo las sábanas una piel... Me mira y le beso
A causa de un dolor
Un ser en la nada piensa
Escucha el aire entre las sombras
Ignorante esperando su respuesta
Paladeando el sabor de las sombras
Él mismo hurga entre las masas
En cuanto cae dentro del gran hueco
Idea un plan genial para llenarlos
Con palabras... Únicamente con palabras
Dí entonces como saciar la sed
Sin que al hacerlo, no se necesite más
Detrás del hambre sólo está usted
Pero detrás de usted, ¿Quién está?
Por favor, salga de mi cabeza y no vuelva
Vaya por el camino que no tiene retorno
Fuera de nuestra inocencia, ningún jamás
Sin misericordia, sin tratos y sin trampas
Personas que palpitan entre sí
¿Porqué si eres todopoderoso... Porqué?
La muerte lo hubiese preferido así
Sino los niños que mueren de hambre
El humano es la especie dominante
Las masas son estúpidas... Maleables
Bastan las palabras para controlarles
Guiarte por senderos esculpidos, sólo con palabras
Somos la parte más obscura del universo
Confinados aquí por un fallo arquitectónico
Que creyó debía de ser a su modelo...
Tan impresionante, incomprensible e imperfecto
Escucha el aire entre las sombras
Ignorante esperando su respuesta
Paladeando el sabor de las sombras
Él mismo hurga entre las masas
En cuanto cae dentro del gran hueco
Idea un plan genial para llenarlos
Con palabras... Únicamente con palabras
Dí entonces como saciar la sed
Sin que al hacerlo, no se necesite más
Detrás del hambre sólo está usted
Pero detrás de usted, ¿Quién está?
Por favor, salga de mi cabeza y no vuelva
Vaya por el camino que no tiene retorno
Fuera de nuestra inocencia, ningún jamás
Sin misericordia, sin tratos y sin trampas
Personas que palpitan entre sí
¿Porqué si eres todopoderoso... Porqué?
La muerte lo hubiese preferido así
Sino los niños que mueren de hambre
El humano es la especie dominante
Las masas son estúpidas... Maleables
Bastan las palabras para controlarles
Guiarte por senderos esculpidos, sólo con palabras
Somos la parte más obscura del universo
Confinados aquí por un fallo arquitectónico
Que creyó debía de ser a su modelo...
Tan impresionante, incomprensible e imperfecto
No te encuentro
¿Qué has decidido para ti? ¿Será acaso que ya no te sientes a gusto conmigo? Entenderé que necesites libertad. Porque ahora mi querido amigo, puedes ser tan libre como las praderas que tanto soñamos juntos te alcancen a levantar en tus colchones en tus patas.
Si es que decides regresar, yo te estaré esperando con unas piernas de pollo fritas como a ti te gustaban y no esperaré a que cambies tu holgazanería ni tus caprichos. Si decides que vaya por ti, iré... Pero me quedaré contigo y no te dejaré ir de nuevo.
No haremos mucho por cambiar ni hacer cosas diferentes, sólo nos echaremos gustosos en el pasto mirando las nubes dándoles formas divertidas y les seguiremos con la mirada, te hablaré de aquellas formas y me contestarás como solamente tú sabes hacerlo.
Vuelve cuando quieras... Aquí está tu casa. Aquí siempre estuvo tu cena y aún espero que vuelvas... ¡Vuelve ya! ¿Acaso no hallábamos nuevos mundos en el cielo en la azotea cuando todo iba mal? ¿Cómo haré para pasar el tiempo? ¿Qué has decidido para ti?
Si es que te encuentras dormido, aparece en mi sueño y durmamos juntos, como solíamos hacerlo... Si así lo quieres ya no me dejes despertar.
Retrovisor
Surcando los cielos de está tierra
El ave amable, aletea mis cabellos
Arranca de tajo, tinieblas con demasía
Se abren surcos para que galopen los caballos
No debes morir, sin antes estar muerto
Suenan tambores, suenan flautas
Las estrellas tiritan, giran las estrellas
Profesan al caprino, profesan saunas
Advierten sobre la aves y vuelan
Por que sólo así vivirá el más fuerte
Las lágrimas no curarán la herida
Pero los corazones rotos aún no lloran
Curioso el hombre, invita a la Catrina
Despertando diario, un gallo rojo
No cabe sentir, si no es por sus besos
Se derrite en sus ojos, se funde en la carne
Manjar exquisito que doma la papila, su exigencia
Su sabor excelso, converge en sangre
Destilando la saliva en sus bocas, su exigencia
Tan gloriosa, tan inesperada... Como la muerte
Naturalmente, aves y caballos
El aleteo y el trote, fallamos siempre
Fallamos a favor de estos pecados
En círculos, sin entender en efecto
Ante la mirada salvaje, somo bocado
Basta con echar un vistazo al retrovisor
Sólo dejarnos de la enajenación, al poder
Bastará con una provadita, un poco de dolor
Pero hasta las aves revolotean al nacer
El potrillo es joven pero sabe, tiene que correr
Si hasta al más fuerte de los gallos a despertado
¿Qué no hará con las voces llenas de negación?
Cuando les encuentre sin vida, cansados
Esperando a soñar despiertos, imaginándose solos
Al pasa de los años se dejan a los santos
A penas se pierde unos en el violento vacío gris
Cada madrugada libra una batalla más
Se suman los recuerdos que parecen no tener fin
¿De qué sirven los recuerdos si no hay con quien recordar?
Cascadas de lágrimas caen sobre este valle
Solapando uno que otro recuerdo en el pensamiento
Recuerdos que ni el gallo más atrevido recordará
Olvidando el lugar donde fue parido
Uno se pregunta sobre las distintas personas...
Que dentro de sí mismo, cohabitan
Un orgasmo se debate y se divide a obscuras
Rompen un gran sentimiento de una pieza
No sé dónde está pero le siento cerca
A lo lejos puede oírsele, sublime llorando
Pero no existe hechicero ni médico para curarle
Ninguno tan rapaz y efectivo como la muerte
Convenientemente nadie sabe cuándo caeré su noche
Por que sólo así, sobrevivirá el más fuerte.
El ave amable, aletea mis cabellos
Arranca de tajo, tinieblas con demasía
Se abren surcos para que galopen los caballos
No debes morir, sin antes estar muerto
Suenan tambores, suenan flautas
Las estrellas tiritan, giran las estrellas
Profesan al caprino, profesan saunas
Advierten sobre la aves y vuelan
Por que sólo así vivirá el más fuerte
Las lágrimas no curarán la herida
Pero los corazones rotos aún no lloran
Curioso el hombre, invita a la Catrina
Despertando diario, un gallo rojo
No cabe sentir, si no es por sus besos
Se derrite en sus ojos, se funde en la carne
Manjar exquisito que doma la papila, su exigencia
Su sabor excelso, converge en sangre
Destilando la saliva en sus bocas, su exigencia
Tan gloriosa, tan inesperada... Como la muerte
Naturalmente, aves y caballos
El aleteo y el trote, fallamos siempre
Fallamos a favor de estos pecados
En círculos, sin entender en efecto
Ante la mirada salvaje, somo bocado
Basta con echar un vistazo al retrovisor
Sólo dejarnos de la enajenación, al poder
Bastará con una provadita, un poco de dolor
Pero hasta las aves revolotean al nacer
El potrillo es joven pero sabe, tiene que correr
Si hasta al más fuerte de los gallos a despertado
¿Qué no hará con las voces llenas de negación?
Cuando les encuentre sin vida, cansados
Esperando a soñar despiertos, imaginándose solos
Al pasa de los años se dejan a los santos
A penas se pierde unos en el violento vacío gris
Cada madrugada libra una batalla más
Se suman los recuerdos que parecen no tener fin
¿De qué sirven los recuerdos si no hay con quien recordar?
Cascadas de lágrimas caen sobre este valle
Solapando uno que otro recuerdo en el pensamiento
Recuerdos que ni el gallo más atrevido recordará
Olvidando el lugar donde fue parido
Uno se pregunta sobre las distintas personas...
Que dentro de sí mismo, cohabitan
Un orgasmo se debate y se divide a obscuras
Rompen un gran sentimiento de una pieza
No sé dónde está pero le siento cerca
A lo lejos puede oírsele, sublime llorando
Pero no existe hechicero ni médico para curarle
Ninguno tan rapaz y efectivo como la muerte
Convenientemente nadie sabe cuándo caeré su noche
Por que sólo así, sobrevivirá el más fuerte.
Luna
¿Para qué has vuelto? ¡Para qué!
Esperaba a quien parecía ser mi amor
Me lo arrebataste, sin saber...
Mis sueños... Mis anhelos
¿Te da derecho a tirar mis lágrimas?
Si tu cicatriz ya estaba cerrada
Y se te ocurrió cortarla
¿Con qué defenderla?
Amor y odio, una necesidad
Escapar y ser inmune a esa magia
Sólo por una noche, ser del universo
La flor mira al cielo buscando besar al sol
¿Qué más pudiese pedir? Una luna es bastante
Algo para fingir interés, sin discordia hartante
Una cura de la luna, por favor
Un remedio a un amor, al dolor... A un beso
¿Para qué matar de celos?
No concibo aparentan desinterés
Besar sus pies y lamer sus dedos
No concibo seguir con este daño
Dime luna, ¿A qué sabe el cielo?
Si el miedo ni las letanías existieran
Me postraría sobre tu vientre
Hacer este pensamiento, verdadero
Perfecto, explayado en tu mente
Pero ¿Cómo defenderme de ti?
¿Para qué se te ocurrió existir?
Tus besos no son razón para vivir
¿Con que derecho me invitas a morir?
¿Para que arrancarme de la vida?
Suponiendo que jamás, nunca pasaría
Esperando a alguien que no me conocía
¿Para qué has vuelto? ¿Para qué?
Me enfermaré de ti...
Esperaba a quien parecía ser mi amor
Me lo arrebataste, sin saber...
Mis sueños... Mis anhelos
¿Te da derecho a tirar mis lágrimas?
Si tu cicatriz ya estaba cerrada
Y se te ocurrió cortarla
¿Con qué defenderla?
Amor y odio, una necesidad
Escapar y ser inmune a esa magia
Sólo por una noche, ser del universo
La flor mira al cielo buscando besar al sol
¿Qué más pudiese pedir? Una luna es bastante
Algo para fingir interés, sin discordia hartante
Una cura de la luna, por favor
Un remedio a un amor, al dolor... A un beso
¿Para qué matar de celos?
No concibo aparentan desinterés
Besar sus pies y lamer sus dedos
No concibo seguir con este daño
Dime luna, ¿A qué sabe el cielo?
Si el miedo ni las letanías existieran
Me postraría sobre tu vientre
Hacer este pensamiento, verdadero
Perfecto, explayado en tu mente
Pero ¿Cómo defenderme de ti?
¿Para qué se te ocurrió existir?
Tus besos no son razón para vivir
¿Con que derecho me invitas a morir?
¿Para que arrancarme de la vida?
Suponiendo que jamás, nunca pasaría
Esperando a alguien que no me conocía
¿Para qué has vuelto? ¿Para qué?
Me enfermaré de ti...
![]() |
| Luna confusa |
Perfectos
No es que seas mi más grande vicio
Es que tu amor es bastante adictivo
Dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio
Ciertamente, no deberían ocupar espacio los recuerdos
Qué suave palpita mi cuerpo con tu presencia
Armónico como el parpadeo de las luciérnagas
Que por las noches salen a buscar a su pareja
Pero por las noches no solemos estar cerca
No es que sea dependiente de ti, compañera
Sino que mis latidos en función de tu alegría
Tendría que despejar a mis latidos de la ecuación
Cambiar variables pero esta, esta es la ecuación perfecta
No hay componentes que completen la ecuación
sucede a veces en sistemas complejos, únicos
Somos una mezcla azeotrópica de alta resonancia
Con límites extremos de infinito a menos infinito
No es que seas un crack nocivo
Es tu ausencia que me pone paranoico
Tu elección es para tu causa, correspondida
Cambiaría de ser nada a ser tu ángel
La conmoción se guarda hasta tu mirada
La sangre fluye rojiza y caudalosa
Atrevida y estrepitosa en nuestros cuerpos
Destilando calor, entre nosotros se derrama
No es que tenga algo mejor que hacer
Sino que eres lo mejor que hay en mi vida
Eres el aditamento que aporta energía
Lo que me hace seguir, el motivo por el que vivo
No hay ciencia que explique este comportamiento
Uno depende del otro, una acción una reacción
Un cambio, una función; una palabra, una canción
Si ríes volaré, si lloras fuerte seré
no es que adolezca de personas en mi vida
Sino que eres tú antes de todo y de todos
Sin ti, no hay nada que celebrar amada mía
¡Qué lento es el tiempo cuando sólo hay sombras!
No debiese pensar que somos perfectos
Aunque esto, esto es en efecto perfecto
Demasiado bueno para ser cierto
De ser un sueño, déjame dormir eternamente
No es que minimice mi existencia
Sino que la supervivencia está sujeta
Sujeta con violencia pausa efímera esencia
Chispazo en tu mirar es un incendio en mi alma
entonces nunca alcanzarán las razones
Ninguna preocupación me inquieta tanto como tú
No hay motivo ajeno a ti que te robe atención
Eres tú, siempre tú...
Es que tu amor es bastante adictivo
Dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio
Ciertamente, no deberían ocupar espacio los recuerdos
Qué suave palpita mi cuerpo con tu presencia
Armónico como el parpadeo de las luciérnagas
Que por las noches salen a buscar a su pareja
Pero por las noches no solemos estar cerca
No es que sea dependiente de ti, compañera
Sino que mis latidos en función de tu alegría
Tendría que despejar a mis latidos de la ecuación
Cambiar variables pero esta, esta es la ecuación perfecta
No hay componentes que completen la ecuación
sucede a veces en sistemas complejos, únicos
Somos una mezcla azeotrópica de alta resonancia
Con límites extremos de infinito a menos infinito
No es que seas un crack nocivo
Es tu ausencia que me pone paranoico
Tu elección es para tu causa, correspondida
Cambiaría de ser nada a ser tu ángel
La conmoción se guarda hasta tu mirada
La sangre fluye rojiza y caudalosa
Atrevida y estrepitosa en nuestros cuerpos
Destilando calor, entre nosotros se derrama
No es que tenga algo mejor que hacer
Sino que eres lo mejor que hay en mi vida
Eres el aditamento que aporta energía
Lo que me hace seguir, el motivo por el que vivo
No hay ciencia que explique este comportamiento
Uno depende del otro, una acción una reacción
Un cambio, una función; una palabra, una canción
Si ríes volaré, si lloras fuerte seré
no es que adolezca de personas en mi vida
Sino que eres tú antes de todo y de todos
Sin ti, no hay nada que celebrar amada mía
¡Qué lento es el tiempo cuando sólo hay sombras!
No debiese pensar que somos perfectos
Aunque esto, esto es en efecto perfecto
Demasiado bueno para ser cierto
De ser un sueño, déjame dormir eternamente
No es que minimice mi existencia
Sino que la supervivencia está sujeta
Sujeta con violencia pausa efímera esencia
Chispazo en tu mirar es un incendio en mi alma
entonces nunca alcanzarán las razones
Ninguna preocupación me inquieta tanto como tú
No hay motivo ajeno a ti que te robe atención
Eres tú, siempre tú...
domingo, 11 de mayo de 2014
Promesas
Cuando el destino nos alcance, bailaremos bajo la cándida luna que nos cubrirá vívida con el letargo de su luz. Escapando de las balas de aquel devastador, será el más perfectos de nuestras vidas y no habrá más necesidad para escondernos.
No volverá a haber lugar para dudas por que iremos sobre la penumbra sin tropezarnos para que no se nos ocurra mirar hacia atrás y si la circunstancia lo amerita que lo hagamos, nos miraremos y reiremos por la simplicidad de nuestras vidas.
Cuando el destino nos alcance nuestras almas se fundirán en una misma y las fatalidades no serán más, tanto tanto amor que no hará falta inspiración. Cuando descubramos el misterio de la onomatopeya de nuestros corazones, tan ebrios de cariño y inocentes del dolor.
Cuando el destino nos alcance, no esperaremos más a las casualidades por que en nuestro camino no habrá más tempestades, ni habrán más distracciones, ni banalidades. Dejaremos de ser tan superficiales y no habrán más misterios del amor, llegará con cada luna. Los sueños, no lo serán más porque estaremos en ellos en la eternidad pero... Sólo será...
No volverá a haber lugar para dudas por que iremos sobre la penumbra sin tropezarnos para que no se nos ocurra mirar hacia atrás y si la circunstancia lo amerita que lo hagamos, nos miraremos y reiremos por la simplicidad de nuestras vidas.
Cuando el destino nos alcance nuestras almas se fundirán en una misma y las fatalidades no serán más, tanto tanto amor que no hará falta inspiración. Cuando descubramos el misterio de la onomatopeya de nuestros corazones, tan ebrios de cariño y inocentes del dolor.
Cuando el destino nos alcance, no esperaremos más a las casualidades por que en nuestro camino no habrá más tempestades, ni habrán más distracciones, ni banalidades. Dejaremos de ser tan superficiales y no habrán más misterios del amor, llegará con cada luna. Los sueños, no lo serán más porque estaremos en ellos en la eternidad pero... Sólo será...
Ella
Que el aliento exhale viento e inhale deseo
Que los deseos se esfumen juntos en un susurro
Que los susurros aclamen por su cuerpo
Que su cuerpo aparezca y desaparezca entre humo
Un aroma a mujer, un dolor en la piel
Nunca se ha estado listo, pero sí dispuesto
Devoran pecados ocultos de nuestra forma de ser
El aliento exhala viento e inhala deseo
El dolor en su ser tratamos de esconder, detrás de un beso
Y sin embargo no hay cabida a pensar tras esa cortina
Antes de la lasciva explícita de entre todos los deseos
Que sus deseos se esfuman juntos en un susurro
La cordura camina en un estrecho camino, de noche le sigo
Olfateando la adrenalina derramada por su cabello
Batido en su cuello, aguardando a ser mordido
Que los susurro aclaman por su cuerpo
Es un olor de mujer, es una forma de ser
Sus ojos orillan a cometer un crimen
Podría preguntarse ahora, ¿Estoy dispuesto?
El calor. Es un ente caótico, inquieto un ser vivo
Está latente en el movimiento y el fuego, la materia y la carne
El tiempo. Un personaje caprichoso ungido en un lío
No fue remedio del tormento, entre su mirada y la de ella
Que su cuerpo aparece y desaparece entre el humo
Como las lágrimas pueden borrar con un soplo las carcajadas
El dolor, ruge poderoso en el diluvio
Entre la locura y la cordura bailando está ella
Por esa esencia, esto antes del gélido, antes de los celos
Antes de querer ser nada en su todo y el tiempo en sus ojos
Esos ojos que aluden a la luna y al sol en su gran esplendor
Son pedazos de joyas incrustados en mi ser
Que si el mundo se detuviera para contemplarle
Tiempo sin números y el tiempo no tendría sentido
El mundo pararía de girar por el gusto de aquella dama
Que con sus carcajadas borró una tristeza en el alma
Que si el aliento exhala viento e inhala deseo
Que ese deseo sea entonces estar siempre con ella
Que los deseos se esfumen juntos en un susurro
Que los gritos se atoran con el nudo en la garganta
Que los susurros aclamen por su cuerpo
Ahora su alma está fundida con la mía
Que su cuerpo aparece y desaparece entre el humo
Entre el humo, la magia, la noche, el culto y su cuerpo
Sólo existe ahora y por siempre en un reflejo
Entre sus ojos, su llanto y su mirada...
Yace el único recinto, su refugio... Mi refugio
Que si el alma inhala su esencia y exhala el deseo
Que los deseos sean hechos discretos, como en un susurro
Que los susurros sean escuchados por su cuerpo
que en el mío se escuche el latir los corazones.
No fue sólo un aroma guardado en unos poros
No fue algo impulsivo, no fue algo insensato
Habrá sido Dios en su detalle amorfo, insondable
Da cabida en la extensión de palabras: "lindo... perfecto"
El calor. No ha sido más que un producto de roces
Más los roces no han sido producto de impulsos
El tiempo. Caprichoso juez que devora nuestras voces
Más nunca, nuestras voces callaron por capricho del tiempo
Cuando su aliento inhale mi nombre y escupa un suspiro
Y los suspiros cuenten la historia de nuestros sueños
Y los nuestros sueños nos encuentren para despedirnos
Será por que nos veremos de nuevo...
El sol. Calienta e ilumina, pero he quedado ciego
Una estrella en el universo, brillando a lo lejos
Su esencia infinita lleva consigo el retrato de mi ego
Hace falta ser uno mismo y huir lejos, muy lejos
Estar solos, muy solos... Por ahora y por siempre son ella.
Que los deseos se esfumen juntos en un susurro
Que los susurros aclamen por su cuerpo
Que su cuerpo aparezca y desaparezca entre humo
Un aroma a mujer, un dolor en la piel
Nunca se ha estado listo, pero sí dispuesto
Devoran pecados ocultos de nuestra forma de ser
El aliento exhala viento e inhala deseo
El dolor en su ser tratamos de esconder, detrás de un beso
Y sin embargo no hay cabida a pensar tras esa cortina
Antes de la lasciva explícita de entre todos los deseos
Que sus deseos se esfuman juntos en un susurro
La cordura camina en un estrecho camino, de noche le sigo
Olfateando la adrenalina derramada por su cabello
Batido en su cuello, aguardando a ser mordido
Que los susurro aclaman por su cuerpo
Es un olor de mujer, es una forma de ser
Sus ojos orillan a cometer un crimen
Podría preguntarse ahora, ¿Estoy dispuesto?
El calor. Es un ente caótico, inquieto un ser vivo
Está latente en el movimiento y el fuego, la materia y la carne
El tiempo. Un personaje caprichoso ungido en un lío
No fue remedio del tormento, entre su mirada y la de ella
Que su cuerpo aparece y desaparece entre el humo
Como las lágrimas pueden borrar con un soplo las carcajadas
El dolor, ruge poderoso en el diluvio
Entre la locura y la cordura bailando está ella
Por esa esencia, esto antes del gélido, antes de los celos
Antes de querer ser nada en su todo y el tiempo en sus ojos
Esos ojos que aluden a la luna y al sol en su gran esplendor
Son pedazos de joyas incrustados en mi ser
Que si el mundo se detuviera para contemplarle
Tiempo sin números y el tiempo no tendría sentido
El mundo pararía de girar por el gusto de aquella dama
Que con sus carcajadas borró una tristeza en el alma
Que si el aliento exhala viento e inhala deseo
Que ese deseo sea entonces estar siempre con ella
Que los deseos se esfumen juntos en un susurro
Que los gritos se atoran con el nudo en la garganta
Que los susurros aclamen por su cuerpo
Ahora su alma está fundida con la mía
Que su cuerpo aparece y desaparece entre el humo
Entre el humo, la magia, la noche, el culto y su cuerpo
Sólo existe ahora y por siempre en un reflejo
Entre sus ojos, su llanto y su mirada...
Yace el único recinto, su refugio... Mi refugio
Que si el alma inhala su esencia y exhala el deseo
Que los deseos sean hechos discretos, como en un susurro
Que los susurros sean escuchados por su cuerpo
que en el mío se escuche el latir los corazones.
No fue sólo un aroma guardado en unos poros
No fue algo impulsivo, no fue algo insensato
Habrá sido Dios en su detalle amorfo, insondable
Da cabida en la extensión de palabras: "lindo... perfecto"
El calor. No ha sido más que un producto de roces
Más los roces no han sido producto de impulsos
El tiempo. Caprichoso juez que devora nuestras voces
Más nunca, nuestras voces callaron por capricho del tiempo
Cuando su aliento inhale mi nombre y escupa un suspiro
Y los suspiros cuenten la historia de nuestros sueños
Y los nuestros sueños nos encuentren para despedirnos
Será por que nos veremos de nuevo...
El sol. Calienta e ilumina, pero he quedado ciego
Una estrella en el universo, brillando a lo lejos
Su esencia infinita lleva consigo el retrato de mi ego
Hace falta ser uno mismo y huir lejos, muy lejos
Estar solos, muy solos... Por ahora y por siempre son ella.
Águilas diamantes
¡Ya es tiempo! Es hora de recitar otro cuento
Un duelo galeno, sin espadachines y sin credos
¡Querida mía! No hagas caso de las dagas
Sólo desean redimirte y hundir en ti, su pasado
Una, dos, tres miradas caídas y ahí está de nuevo
Un par de ojos brillantes que observan desde las sombras
Las mismas sombras donde se ocultan los miedos
Miedo a lo desconocido, miedo a nosotros mismos
¡Oh pero dime! ¿Qué he de poder contarte?
Vas y vienes como grandes faros a uñas cortadas
Corres, te caes, te levantas… Te arrastras
Es extraño, es sátiro, es como llorar buscando el cielo
¡Mira! Todas esas miradas caen al suelo
Que se encajan como queriendo florecer de la tierra
Tu infierno se convierte en un campo Eliseo
Y un par de ojos brillan en absoluta alegría
Nunca camines con el corazón tan roto
De cada fistula, ¡Que brote un cerezo!
No debes de recriminar a la vida ¡Mira!
El agua brilla, flirtea y desespera para alcanzarte
Un extracto de polen en un cerezo
Da cabida a un enjambre de abejas
Florecen los botones con la primavera
Pero el jardinero debe aprovechar la miel
Después de todo lo bueno de esto
¿Puedes verlo? Lo que no mata, te fortalece
Si soy un héroe, tú eres un Dios
Puedes devorarlo o darle calor
¡Ya es tiempo querida mía! El brillo en esos ojos ¡Arde!
A un solo paso de la locura… Tres… Dos… Uno…
Que la luna sea testigo en tu despertar
Que las lágrimas sean de alegría y no de pesar
Ebrio y sincero
Otra vez, te vuelvo a buscar
Creo que no es la primera vez
Camino bajo la lluvia que me devora
Tal vez no llegaré hasta donde tú estés
Sólo dímelo, tan sólo dímelo
Por favor te lo pido, por favor tu recuerdo…
No parece escapar de las dunas de terciopelo
Una vez pensé que podría encontrar
Dímelo tú, dímelo tú, eres acidez
Camino bajo la lluvia que me canjea
Por diez, por seis días que viviré
Sólo pídelo, por favor dímelo
Cambiaré mi luna y mi lluvia
Por una provadita de tu cielo
Soy sólo un maestro y tú
un pupilo
Eres mi más espectral deseo
Sólo dime lo absurdo que es esto
Son palabras que eructa mi enfermo cerebro
Como ves, no necesito para buscar
Ebrio, estoy sediento, de un buen jerez
Todo lo que siempre quise del umbral
Lo sabes, lo tienes y también me quieres
¡Oh! Si sólo estuvieras, sí sólo estuvieras
Yo sería, yo podría con un escalpelo
Escribir sin tinta lo que llevo dentro
Estoy enajenado con tu piel de unicornio
T estás tan lejos para escuchar mi deseo
Todo mi deseo, una vez, tal vez, lo sabes
Tu foto en mi caja en lo que me muero.
Madrugadas
¿Qué es lo que somos? ¿Hijos del sol y la luna?
¿Por qué habríamos de fijar nuestra existencia en algo?
¡Cuánto no daríamos por estar allí! ¿Cuánto mi luna?
Sábete de nichos que has puesto a la vista e ignoramos
Tragamos un dulce mascabado obscuro y risueño
Y nuestra diligencia efervece cual agua en sal
Si el polvo sobre la misma mesa que limpiamos…
Fuimos, somos y volveremos de vez en cuando a la vida.
Aquellas memorias
descritas en diatomeas
En la viruta de un lápiz, una estaca.
Vergüenza octogenaria en mi bella luna
En veces sin cara, en veces gloriosa, en veces
¿Cuántos retornos habríamos suscitado antes de haber
recibido un poco de fe en nuestra humanidad?
¿Qué hemos hecho? La belleza se detona en una vida
Es tan misteriosa que unos ojos brillantes debajo de la
cama
Insólitos los corazones a tardes llenas de sinsabores
Esto es lo que somos ¿Para qué? Si al final nada queda
¿Será que nuestro valor reposa en llamas de los astros?
¿Será que lo ignoran? En veces, así se le desea
Con gran arrogancia se deposita en nuestros rostros
Algunos tan grandes, que no caben dentro de sí mismos
Duelos de sangre se derraman en su templo ¡Oh mi gran
señora blanca!
¿Los hijos del sol? ¡Nunca más! ¡Nunca más!
Antes de contemplarlo, resplandeceré en un inefable destello...
Desde mi ventana
Habrás escuchado leyendas de reyes y héroes ¿Qué te haría falta? ¿Un legado? ¿Una corona? Hadas cargan consigo eucalipto, hierbabuena y árnica, para que ante ti, el pesado beso de sus lágrimas no
resople.
Una luz que tirita debajo de las sábanas invita a un enjambre de miedo a la habitación sin saber que ese mismo destello acicala mis alas. Ese destello soslaya la extinción de la llama del dragón.
¿Desearías habitar cada una de mis historias? Cada noche, aquello que cae de tu frente a tu manantial oscila entre mis dedos y escurre como arena, al final, cada fibra es epitafio de alguna añoranza.
Habrías de decirme de alguna escalera que dé al cielo, una que lleve a lo más alto, con música y soledad viendo regocijarse a los ruiseñores a pleno vuelo en lo más alto del cielo, rendir culto a la gran señora.
Que en su destello apacigüe a tus demonios para con el negro en su mirada, salga la luz desde la
tuya. Que se reverdezca el fuego debajo de las sábanas. En aquellos días redactaré a tinta de lágrimas
Sobre tu valor, sobre tu desdicha, sobre tu legado y ya no habrá más penumbra, ni obscuridad. Ahora estás cara a cara, tu futuro te ha alcanzado. Seré un testigo
más y un consuelo
El universo para estallar y yo, ahí para mírate…
lunes, 5 de mayo de 2014
Alas de Ángel
Te extraño ahora, más que nunca
No creí sufrir tanto con tan poco
te sueño ahora más que nunca
¿Cómo llegaste a mí para ser todo?
Caminaba a obscuras y abriste mis ojos
No quería enterrar mis dolores contigo
Tu curas mis heridas cuando estamos solos
Ahora soy tu esclavo y no estás conmigo
Soy ahora más que nunca vulnerable
Se hace de noche y las brujas salen
Sólo el eco de tu voz me mantiene apacible
Pero te extraño ahora más que nunca
el cielo se nuble y llora junto conmigo
Nunca creí sufrir tanto con tan poco
No debiera estar asustado de mi alarido
Si el corazón que late dentro de mí es tuyo
Caminaba a solas y extendiste mis alas
Te extraño ahora más que nunca
Apacible mi alma hasta ti, sin exagerar
Y te amo ahora más que nunca...
No creí sufrir tanto con tan poco
te sueño ahora más que nunca
¿Cómo llegaste a mí para ser todo?
Caminaba a obscuras y abriste mis ojos
No quería enterrar mis dolores contigo
Tu curas mis heridas cuando estamos solos
Ahora soy tu esclavo y no estás conmigo
Soy ahora más que nunca vulnerable
Se hace de noche y las brujas salen
Sólo el eco de tu voz me mantiene apacible
Pero te extraño ahora más que nunca
el cielo se nuble y llora junto conmigo
Nunca creí sufrir tanto con tan poco
No debiera estar asustado de mi alarido
Si el corazón que late dentro de mí es tuyo
Caminaba a solas y extendiste mis alas
Te extraño ahora más que nunca
Apacible mi alma hasta ti, sin exagerar
Y te amo ahora más que nunca...
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