No podría imaginarse el tremendo sueño que sobre sus párpados recaía. Por la tarde no se notaba que fuera algo tan difícil y sin embargo, no habría podido siquiera, comenzar por escribir su ensayo. Sencillamente, la distracción era tan ligera, que a la menor de las pisadas volaba hacia mundos nuevos, lejanos... Extraños. Su oído, que por defecto, devoraban todo el conjunto de notas obscuras que salían de su mayor maravilla... Y nada.
Pronto, se vio solo y sin pensar en cualquier otra cosa, más que descansar un poco, dejó caer su peso en sobre el cojincito del sillón. Cálido y confortable. De inmediato él se quedó dormido. Iba y volvía entre los mundos, no se quedaba quieto. A dónde quiera que fuera, hallaba un poco de inspiración. Por fin estaría a punto de capitular su obra antes de despertar, cuando de pronto, entre la maleza y follaje de aquel bosque de dónde sacaba flores de color carmín, vio una sombra, una silueta. Su presencia sólida, inamovible y severa lo ponían un poco inquieto. Lo veía fijamente para intuir que haría, pero la sombra, no se movía.
En dos movimientos rápidos se desprendió de ese contorno amenazador y volvió a casa. Ya en casa, comenzó a escribir un relato acerca de lo que vivió en esos mundos, las personas que conoció, las nuevas especies de plantas, flores y animales, omitiendo claramente el cruento desenlace que vivió en su viaje. Se sentía orgulloso, sin en cambio, volvió a sentir que el sueño lo tendía poco a poco sobre el sillón y para antes de caer rendido se levantó y se dispuso a atender a su cama. Confortable y segura, como cualquier fuerte de almohadas en el mundo.
Cogió su pijama, su almohada, la abrazó, respiró profundamente y así como exhaló, había dejado el cuerpo para ir a marte a ver si había agua. Ya ahí, se hacía de rocas espaciales para analizarlas y admirarlas. Se detuvo un momento para mirar por la rendija del ojo para ver que no se hallaba sólo en ese lugar. Guardó sus piedras y corrió tan rápido pudo hasta el transportador pero ya no había nada, ni nadie. Puso en marcha su nave y se fue.
Cuando llegó al cuarto, notó que algo andaba mal. No recordaba haber dejado la puerta abierta. Volvió entrar a su cuerpo pero... No reaccionaba. No podía mover ni un músculo. Ni siquiera el dedo pequeño de las manos ni de los pies. Sentía un frío que escaldaba la piel y empezó a sentir mucho miedo. Oía risas de una voz extraña, no era alguien que conociera ni que él supiera se trátase de alguien que quisiera jugarle una broma. Todo pasaba por su mente dispersa y la jaula de su cuerpo. De pronto dejó de oír la extraña voz. El miedo se fue.
Sin embargo, el miedo y la inmovilidad lo ataban a la cama. La calma duró poco. La puerta que había quedado apenas abierta, rechinaba como cerdos muriendo. Agitó su respiración y en silencio pedía auxilio, sin que nada ni nadie pudiera ayudarlo, entenderlo o escucharlo remotamente. Solamente escuchaba abrirse esa puerta. Mientras su corazón latía al grado de querer zumbar como el aleteo de una avispa. Hormigueo en la cara, la espalda y el pecho le barnizaban el miedo que lo hacían sucumbir a la histeria y a la desesperación.
En su gran lucha, logró mover su cuerpo. Por lo menos una parte. No muy significativa. Apenas 5 cm2. O menos fueron levantados con coraje, sus párpados. ¡Abrió los ojos! Solamente pudo abrir los ojos para mirar a su alrededor. Sin poder mover otra cosa más que sus globos oculares y agitar su respiración. Todo era negro por la noche. Entre mejor veía, peor se sentía.
Detrás de aquella puerta de madera... Ahí estaba. Aquella maldita silueta. sin hacer nada, sólo ahí. De pie. Incorporándose para mostrarle un par de espejos infernales que salían de sus ojos. Encendidos como el magma. Su alma se congeló, su piel murió, su respiración aumentaba, sus pupilas contraían y el aire en el cuarto apretando su pecho. El ser, comenzó a acercarse poco a poco, yendo más lento que las lágrimas de angustia del que está postrado en la cama. Estando al pie de su cama, se subió en ella. Subiendo como un aligator desde sus pies y su mirada amenazante... Su cabeza iba a estallar, el frío corriendo por su espalda, sudando frío y de pronto...
Un rugido feroz salió desde su garganta levantándose de la cama, empuñando el golpe más violento que en su vida pudo haber dado ante la figura que en un instante se desvaneció...
-Creo que volví a ganar- decía el chico aliviado mientras una voz aguda y hueca le decía al oído...
-Te encontré-
viernes, 30 de octubre de 2015
sábado, 24 de octubre de 2015
Su señoría nunca se va
Aquí está...
Se puede aglutinar todo el manjar de sus etéreos frutos entre el fondo de la nariz y la garganta. Aquél por donde pasan cientos de litros de oxígeno a los pulmones y millones de sustancias químicas a través de las glándulas olfativas. Se traducen y se transforman en pedazos de impactos eléctricos que embisten con beligerante elocuencia en el cerebro, en el pensamiento y derrumban la razón.
Sentando al filo de la cama, con la circulación de las piernas entre cortada, su mirada se pierde en la nada. Su cara revela triunfo y sus ojeras por mucho anuncian el esfuerzo que valió todas las penas. No hay arrepentimientos ni remordimientos. Sólo aquella sustancia etérea en el aire, en su nido, en sus alas. Puede volar, la siente. sus plumas se han incrustado en su espalda, en su cuello, en sus brazos.
Mira el lugar del encuentro casi bélico y su vista se nubla, como los pantanos por la madrugada y su mirada se vuelve negra azulada como el plumaje de los cuervos. Arquea la columna y vislumbra en las nubes numerosos recuerdos que arroja la memoria a corto plazo. Repite el recuerdo una y otra vez. Aunque esas repeticiones son como agua y se evaporan pronto, no se desaprovecha la oportunidad de tener el agua escurriendo entre sus manos.
Entre los pliegues interdigitales se guarda su espécimen. Él lo sabe, no le dejará morir tan fácil así que simplemente se recuesta boca arriba a mirar las estrellas que el mismo construyó para su señora, y ella aparece. Lo mira, le habla bonito, él, no se resiste y sucumbe enamorado ante sus resonancias serenas, mágicas y sensuales. Le extiende su mano y se desvanece. Se incorpora y le encuentra sentada junto suyo. Hincha los labios para prenderle de amor y tan pronto como se forman las sombras si imagen se desmaterializó.
Sólo tuvo que cerrar los ojos... Sentir en sus manos sus cabellos. Bastó con oler su esencia etérea para que supiera que ella estaría ahí por siempre. Para ser de sí exclusivo de ella. Para bien y para el mal. Siempre. Bastó cerrar los ojos para verle ahí con él. Bastó con cerrar los ojos por siempre.
Se puede aglutinar todo el manjar de sus etéreos frutos entre el fondo de la nariz y la garganta. Aquél por donde pasan cientos de litros de oxígeno a los pulmones y millones de sustancias químicas a través de las glándulas olfativas. Se traducen y se transforman en pedazos de impactos eléctricos que embisten con beligerante elocuencia en el cerebro, en el pensamiento y derrumban la razón.
Sentando al filo de la cama, con la circulación de las piernas entre cortada, su mirada se pierde en la nada. Su cara revela triunfo y sus ojeras por mucho anuncian el esfuerzo que valió todas las penas. No hay arrepentimientos ni remordimientos. Sólo aquella sustancia etérea en el aire, en su nido, en sus alas. Puede volar, la siente. sus plumas se han incrustado en su espalda, en su cuello, en sus brazos.
Mira el lugar del encuentro casi bélico y su vista se nubla, como los pantanos por la madrugada y su mirada se vuelve negra azulada como el plumaje de los cuervos. Arquea la columna y vislumbra en las nubes numerosos recuerdos que arroja la memoria a corto plazo. Repite el recuerdo una y otra vez. Aunque esas repeticiones son como agua y se evaporan pronto, no se desaprovecha la oportunidad de tener el agua escurriendo entre sus manos.
Entre los pliegues interdigitales se guarda su espécimen. Él lo sabe, no le dejará morir tan fácil así que simplemente se recuesta boca arriba a mirar las estrellas que el mismo construyó para su señora, y ella aparece. Lo mira, le habla bonito, él, no se resiste y sucumbe enamorado ante sus resonancias serenas, mágicas y sensuales. Le extiende su mano y se desvanece. Se incorpora y le encuentra sentada junto suyo. Hincha los labios para prenderle de amor y tan pronto como se forman las sombras si imagen se desmaterializó.
Sólo tuvo que cerrar los ojos... Sentir en sus manos sus cabellos. Bastó con oler su esencia etérea para que supiera que ella estaría ahí por siempre. Para ser de sí exclusivo de ella. Para bien y para el mal. Siempre. Bastó cerrar los ojos para verle ahí con él. Bastó con cerrar los ojos por siempre.
jueves, 22 de octubre de 2015
Fe
Fe, punta de flecha que quisiera enterrar en el corazón de todos mis miedos, decepciones, tristezas y una que otra mente cerrada como la concha de una almeja. Tan dogmática a veces y tan necesaria siempre. Sentimiento maldito e incomprendido que viene a nosotros cuando menos atención prestamos y que huye despavorido en cuanto más lo necesitamos.
Funciona como una cuerda, soga o lazo. Su terminal, dependerá tajantemente de su destino y será tan larga y enredada como el interlocutor lo deseé. No importan los bandidos, las espinas, la sequía porque incluso dentro de un obscuro bosque basta con cerrar los ojos y sujetarse fuertemente a aquella soga y seguir su rumbo sin parar, sin importar las telarañas en la cara, el fango en los pies y el hambre en el estómago. Aquella guía siempre te guiará de vuelta
Habiendo tantas cuerdas de fe tiradas por el mundo es fácil perderse cuando están todas tiradas en el piso y enredadas entre sí que los islamistas buscandoo a Mahoma llegaron con Moctezuma. Por eso a veces es mejor abrir los ojos y saber qué cuerda se está sujetando. Uno no exhorta a soltar aquellas cuerdas, sino ver a través del camino para así aprender más de él.
Funciona como una cuerda, soga o lazo. Su terminal, dependerá tajantemente de su destino y será tan larga y enredada como el interlocutor lo deseé. No importan los bandidos, las espinas, la sequía porque incluso dentro de un obscuro bosque basta con cerrar los ojos y sujetarse fuertemente a aquella soga y seguir su rumbo sin parar, sin importar las telarañas en la cara, el fango en los pies y el hambre en el estómago. Aquella guía siempre te guiará de vuelta
Habiendo tantas cuerdas de fe tiradas por el mundo es fácil perderse cuando están todas tiradas en el piso y enredadas entre sí que los islamistas buscandoo a Mahoma llegaron con Moctezuma. Por eso a veces es mejor abrir los ojos y saber qué cuerda se está sujetando. Uno no exhorta a soltar aquellas cuerdas, sino ver a través del camino para así aprender más de él.
lunes, 19 de octubre de 2015
La visita a los ancestros
Entrar en aquella casa es un viaje en el tiempo. Las memorias recrudecen y las paredes se hacen enormes. Comienzo a sentirme un infante. Todos viéndome por detrás del hombro de mi madre. Mis pies comienzan a dejar de tocar el piso mientras que el círculo de comunicación se cierra entre un simple vaivén de cosas gastadas como la propia fontanería de aquella máquina atemporal. El agua le sudaba las paredes llevándose con ella la poca pintura que le quedaba, tierra y alguno que otro viejo dolor.
Uno se sentía como siempre. Aislado. Conversando en silencio. conversando para sí mismo. Viendo las gesticulaciones de todos ahí. Viendo a tus contemporáneos atiborrados de deudas, de vergüenza, de estirpe tan joven como ellos mismos. Viviendo la vida de un adulto de 40 años a sus escasos 17 años, y yo... Siendo un niño aún a los 24.
Eso se sintió como un empate. El punto donde el universo se equilibra y las energías se neutralizan. Allá donde mis propias sombras se encontraban convergían y se divertían haciendo siluetas sobre aquella sala. Salían y entraban de aquella habitación mientras que el cuerpo físico debía conservar el aspecto serio y severo, el alma iba y venía como las palabras de aquellas voces huecas y secas que absorbían el brillo del sol.
La vida es tan corta...
Un día uno podría convertirse en aquella entidad débil, lenta y frágil que con dificultad respiraba o peor aún, podría ser el polvo que el agua de un montón de ruinas podría arrastrar para evaporarse en el olvido húmedo y mohoso.
Nunca mas...
Uno se sentía como siempre. Aislado. Conversando en silencio. conversando para sí mismo. Viendo las gesticulaciones de todos ahí. Viendo a tus contemporáneos atiborrados de deudas, de vergüenza, de estirpe tan joven como ellos mismos. Viviendo la vida de un adulto de 40 años a sus escasos 17 años, y yo... Siendo un niño aún a los 24.
Eso se sintió como un empate. El punto donde el universo se equilibra y las energías se neutralizan. Allá donde mis propias sombras se encontraban convergían y se divertían haciendo siluetas sobre aquella sala. Salían y entraban de aquella habitación mientras que el cuerpo físico debía conservar el aspecto serio y severo, el alma iba y venía como las palabras de aquellas voces huecas y secas que absorbían el brillo del sol.
La vida es tan corta...
Un día uno podría convertirse en aquella entidad débil, lenta y frágil que con dificultad respiraba o peor aún, podría ser el polvo que el agua de un montón de ruinas podría arrastrar para evaporarse en el olvido húmedo y mohoso.
Nunca mas...
sábado, 17 de octubre de 2015
El misterio de la Doncella de Jade
Uno no podría perderse la oportunidad de revelar el mensaje encriptado, en su comportamiento tan dinámico, tan entrópico. Basta con mirarle por un par de minutos para darse cuenta de ello. Sus miradas cambiantes, sus gesticulaciones, sus reacciones, su respiración... Hacercarte a ella para platicar es como abordar una coctelería en altamar, podrías llegar a hablar de tantos temas que jamás podrías saber de que terminar hablando. No es solamente una cara bonita, es un ente misterioso, inteligente, simpático, amable y de mente muy abierta. Bastante interesante. Más de lo que mi insulso gusto hubiera podido llegar a concebir alguna vez.
Como todos, este ser de luz y de sombras, tiene traumas e indesiciones que a vista superficial quedarían como síndromes vulgares que cualquier estudiante novato de psicología podría interpretar, más sin embargo, ella puede ser más que un misterio entre recetas de cocina. A intentar estudiar de su esencia y hacer de ella una ciencia, ha tomado su tiempo, más del que cualquiera pensaría que se requeriría. Mientras más intento conocerle, más dudas surgen y ese es un gran mérito, ella es todo un enigma.
De lo que podría decir de ella es que tiene poder, tiene la fuerza para enfrentarse a cualquier problema y, sin embargo, se mantiene regularmente en un estado pasivo. Excepto cuando se trata del sufrimiento de alguien cercano. Ese es un tema completamente diferente, porque pudiendo morir contra todo el mundo, prefiere encontrar la solución, la amnistía en la que todos estén de acuerdo, y cuando este filtro falla se enciende su furia. Uno no querría estar cerca cuando eso sucediera, y mucho menos ser el embudo que canalice todo ese poder, superior al de cualquiera.
Su vida, sin en cambio, se basa en el reconocimiento por parte de los demás. Lo que vendría siendo su mayor cualidad y su peor defecto. El sello característico entre todas sus formas. Siempre busca a la gente y espera que siempre se vean reconocidos sus logros y su confianza depende de ello. Intenta ser única e intenta reconocerse siempre a través de los demás.
Es irónico pensar que si ella supiera lo verdaderamente única y especial que ya es, dejaría atrás su búsqueda de sí misma. Y para conceptos teóricos, no podríamos certificar lo que sucedería cuando ella lo entienda. Tal vez podría escribir acerca de "El renacer de un gigante" o "El despertar de la Inteligencia Dormida". Es entre muchas cosas, parte de los enigmas que quisiera descubrir.
Solo el tiempo lo dirá. Y mientras tanto, uno se conserva seguro. Firme ante toda adversidad. Desde el punto ciego de bandidos y saqueadores para ir a su rescate cuando su mundo se le vaya encima. Ahí estaré. Siempre y por más que para siempre.
Como todos, este ser de luz y de sombras, tiene traumas e indesiciones que a vista superficial quedarían como síndromes vulgares que cualquier estudiante novato de psicología podría interpretar, más sin embargo, ella puede ser más que un misterio entre recetas de cocina. A intentar estudiar de su esencia y hacer de ella una ciencia, ha tomado su tiempo, más del que cualquiera pensaría que se requeriría. Mientras más intento conocerle, más dudas surgen y ese es un gran mérito, ella es todo un enigma.
De lo que podría decir de ella es que tiene poder, tiene la fuerza para enfrentarse a cualquier problema y, sin embargo, se mantiene regularmente en un estado pasivo. Excepto cuando se trata del sufrimiento de alguien cercano. Ese es un tema completamente diferente, porque pudiendo morir contra todo el mundo, prefiere encontrar la solución, la amnistía en la que todos estén de acuerdo, y cuando este filtro falla se enciende su furia. Uno no querría estar cerca cuando eso sucediera, y mucho menos ser el embudo que canalice todo ese poder, superior al de cualquiera.
Su vida, sin en cambio, se basa en el reconocimiento por parte de los demás. Lo que vendría siendo su mayor cualidad y su peor defecto. El sello característico entre todas sus formas. Siempre busca a la gente y espera que siempre se vean reconocidos sus logros y su confianza depende de ello. Intenta ser única e intenta reconocerse siempre a través de los demás.
Es irónico pensar que si ella supiera lo verdaderamente única y especial que ya es, dejaría atrás su búsqueda de sí misma. Y para conceptos teóricos, no podríamos certificar lo que sucedería cuando ella lo entienda. Tal vez podría escribir acerca de "El renacer de un gigante" o "El despertar de la Inteligencia Dormida". Es entre muchas cosas, parte de los enigmas que quisiera descubrir.
Solo el tiempo lo dirá. Y mientras tanto, uno se conserva seguro. Firme ante toda adversidad. Desde el punto ciego de bandidos y saqueadores para ir a su rescate cuando su mundo se le vaya encima. Ahí estaré. Siempre y por más que para siempre.
jueves, 15 de octubre de 2015
Despedidas
Es curioso que cuando una despedida no es anunciada sea de lo más fácil. Y aunque al principio duele arde y quema, el escozor se disipa tan rápido como su partida. En cambio, las despedidas anunciadas lastiman desde el primer día del anuncio, se van enterrando en el alma y cuando están totalmente ancladas es curiosamente el momento en que parten y arrastran todo desde el fondo.
Uno no puede estar preparado para algo así.
Uno sólo debería dormir y no saber más.
Uno se va haciendo indiferente a la ausencia de las personas. Sin embargo, detrás de la armadura de negación, se extraña con locura.
Uno simplemente no vuelve a ser el mismo.
Uno no puede estar preparado para algo así.
Uno sólo debería dormir y no saber más.
Uno se va haciendo indiferente a la ausencia de las personas. Sin embargo, detrás de la armadura de negación, se extraña con locura.
Uno simplemente no vuelve a ser el mismo.
martes, 13 de octubre de 2015
Lunas
Luego de un día cansado habrían de ir a la cama, a asomarse por la ventana. Recibiendo en sus caras el resplandor lunar que azotaba sobre sus caras. Ella miró y él, la miró... A kilómetros de distancia. La opalescencia citadina dispersaba sus miradas y sin embargo, en sus memorias habitaban...
Una luna roja...
Una llamada...
Todo quedó listo. Ambos flechadores del cielo, cazadores de estrellas, plantados en el suelo el centauro y la sirena. Por un momento sin penas, por un momento sin cautela...
La sangre hirviendo...
El corazón, estallando...
Sus mentes pasionales iban liberando ilusiones, prestos de imaginación, temblores y perversiones. Uno tras otro. Derrumbando gestas, derrocando naciones, en un instante, la conexión no se habría entendido. Nunca tan fuerte, tan afable... Nunca incontenible...
Un asombro...
La purificación...
Una raya perpetraba en los rincones de sus terminales nerviosas, una a una caían presas del erotismo, devorando todo rastro de piel, de carne, de sangre que había tras su paso. Calaba hasta los huesos y entonces, por la orilla del mapa lunar sangriento, la brecha de blancura de pureza. Nada tenía sentido...
La serendepia...
El vuelo...
Otro sol, indulgente con luz soñadora sobre las cabezas de los mortales que no entienden nada y prefieren dormir mientras la luna se desangra. Ellos por fin lo comprenden todo. Aquella blancura recordaba el brillo de sus ojos al mirarse, las estrellas tiritando de colores bailaban por detrás del infinito mimetizando el complemento divino, y la profunda obscuridad que recordaba el fin en sus anhelos de lanzarse juntos al vacío para despertar en la cama del otro, a kilómetros de distancia.
Dos corazones...
La luna roja y la luna blanca.
Una luna roja...
Una llamada...
Todo quedó listo. Ambos flechadores del cielo, cazadores de estrellas, plantados en el suelo el centauro y la sirena. Por un momento sin penas, por un momento sin cautela...
La sangre hirviendo...
El corazón, estallando...
Sus mentes pasionales iban liberando ilusiones, prestos de imaginación, temblores y perversiones. Uno tras otro. Derrumbando gestas, derrocando naciones, en un instante, la conexión no se habría entendido. Nunca tan fuerte, tan afable... Nunca incontenible...
Un asombro...
La purificación...
Una raya perpetraba en los rincones de sus terminales nerviosas, una a una caían presas del erotismo, devorando todo rastro de piel, de carne, de sangre que había tras su paso. Calaba hasta los huesos y entonces, por la orilla del mapa lunar sangriento, la brecha de blancura de pureza. Nada tenía sentido...
La serendepia...
El vuelo...
Otro sol, indulgente con luz soñadora sobre las cabezas de los mortales que no entienden nada y prefieren dormir mientras la luna se desangra. Ellos por fin lo comprenden todo. Aquella blancura recordaba el brillo de sus ojos al mirarse, las estrellas tiritando de colores bailaban por detrás del infinito mimetizando el complemento divino, y la profunda obscuridad que recordaba el fin en sus anhelos de lanzarse juntos al vacío para despertar en la cama del otro, a kilómetros de distancia.
Dos corazones...
La luna roja y la luna blanca.
martes, 6 de octubre de 2015
Inseguridad y asesinato
-No me gustan. Salgo rara
-Pero qué dices, te ves hermosa.
-¿Lo dices en serio?
-Si, en serio
-¿Si te gustan?
-¡Pfff! ¿Gustarme? Son el protector de pantalla de mi computadora, mi celular, mi foto de perfil de facebook.
-Pero qué dices, te ves hermosa.
-¿Lo dices en serio?
-Si, en serio
-¿Si te gustan?
-¡Pfff! ¿Gustarme? Son el protector de pantalla de mi computadora, mi celular, mi foto de perfil de facebook.
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