miércoles, 22 de noviembre de 2017

Vendaval

El sonido de las Palmas en su espalda le había llenado de ovaciones en la piel. La gran mecha de su libido había sido encendida al igual que la candidez en sus orejas y en las mejillas. Sentía como la sangre le iba y le venía de vuelta y cómo le recorría el cuerpo de arcilla pues el magma de la caldera en su corazón todavía no se había extinto.

Poco a poco se iban incrementando los estallidos. El choque de las ingles cepillan con gran ferocidad todos los miedos e inseguridad. Una danza trabada de movimientos lentos, duros, circulares y oscilatorios le quemaban la respiración. Que era más intensa cada vez, tal que dejó su vestidura de cisne para convertirse en un colibrí.

Siempre llegó a la conclusión de que le  hacían falta manos, para poder masajear toda esa carne de exquisitos muslos y pechos perfectos, justo como le convertía de un ser racional hacia la completa locura. Todo su ser le lleva a límites nunca experimentados. Todos sublimes y etéreos que terminar, nunca fue el deseo. Todo se pintaba de colores incomprensibles, sonidos y sensaciones celestiales... Era como si quisiera incendiar el alma con cada roce de carne. Era la única forma de aliviar el prurito bestial, era la unica manera de liberar la ira.

La caldera en su vientre hervía y desprendía vapores orgánicos volátiles que enervaban los receptores y terminales nerviosas de cada neurona, de cada fibra en el corazón. Porque eso sí, nunca hubo nada igual por una sencilla razón. El favor de su mente colmó de caricias y besos en el espíritu. Le calmaba el infierno con ego y vanidad... Y los cielos se rendían ante sus ángeles tiernos y dulces tan llenos de amor, pasión y de entrega.

Sus mejillas enrosadas le recordaba la madurez de los duraznos y los duraznos a su sibarita figura. Tan pura y solemne que la imagen por sí sola le hacía llegar al cénit de sus más esquineros pensamientos.

La noche fue nuestra, fue mía una vez más

martes, 21 de noviembre de 2017

La ventisca

Extiende los brazos al viento
Con una mano toca las nubes
Asciende, el cadáver se pudre
Ya no hay sol ni movimiento

El ánima, ceniza de incienso
Ardió y murió desde el inicio
Su principio nunca llegó a ser
Y las paralelas, no llegan a serlo

De nuevo la entrega al viento
De rocío le ha llenado la cara
La costra estropea llegar al alma
En la cima no hay cielo, sino silencio

Vigilan centinelas sin estruendo
Un horizonte llanamente vacío
Inalcanzable hasta el hastío
Ahí parace ser tan estrecho

Sin alas va arrastrando sobre el suelo
Su madre canta y baila en el ritual
El frío es más intenso en el umbral
Tumbado en una roca, toca el sueño

La ventisca va engullendo el anhelo
Las hormigas van subiendo
Comiendo la carne mordiendo los dedos
No importa lo bueno y lo malo en el duelo

Muy pronto entre los huesos
El alma vuelve polvo, el polvo en cenizas
La ceniza a la roca y se vuelve uno
Una vez más, una vez más

Y vuelve a comenzar...

sábado, 18 de noviembre de 2017

Cicatrices

Mucho o poco puedo decir de todo lo que me estoy llevando de esta vida. Claridad y  desesperanza duermen juntas entre los pliegues del cerebro. Las cosas, los momentos, las canciones, las películas, las palabras... Y como tal las remembranzas son el botón "on" de las emociones.

Hay remembranzas en ello, en la piel y en el pecho. Por eso uno no puede escapar tan sencillamente de todo eso. No basta con cambiar el lugar donde vives, tus gustos y las personas con las que sales porque todo el paraíso, infierno, Ángeles y demonios viven dentro de sí. Son uno contigo y de eso no hay forma de escapar... En vida

Pero, qué virtud encuentra uno en la fidelidad de las memorias? Se amplifica la sensibilidad, todo se siente más y todo dura más, se abre la mente, el corazón y la carne y entran tonos de amargura, calidez, dulzura, dolor, agonía... Todo como parte de una sinfonía ruidosa que carece de sentido ante nuestra percepción sensorial.

Y qué sentido tiene? Es más, debería tener algún sentido? Y si no importa nada, por qué cuerpo se aferra a mantener la postura, la cordura y la vida? Será que el instinto de supervivencia está tan programado en las neuronas que sería imposible borrarlo. No lo sé... Aunque me gustaría. El dolor ha sido lo que me ha traído hasta aquí, y son embargo, eso mismo es resultado de haber sentido goce. La memoria a veces no me viene bien

jueves, 16 de noviembre de 2017

Fragmentos

Sólo en sus ojos el sol perdería su brillo, extinguirse y volver a ser un parpadeo suyo; Un beso, un recuerdo, un refugio... Un aviso, el fin de las cosas, el fin de todo

Cuatro años atrás...

Todos duerman

No recuerdo en ningún momento de la vida, o ninguna época en la vida como para sentir tanta tristeza por tanto tiempo. Normalmente, mis episodios solo ocurrían por un par de días y después me encontraba bien.

Hoy es bien diferente. No hayo consuelo alguno y me voy sintiendo cada día más solo. Qué bueno fue tener a tanta gente a mi lado en el principio de todo este fiasco. Ahora cada quien se ocupa de sus asuntos y eso está bien. Cada quien debe tener en orden su vida. El problema es conmigo que no puedo superar este duro golpe y peor aún, me cuesta cada vez más hablarlo con alguien.

Me siento patético. Cómo vine a terminar así? Así, sin sueños ni ilusiones. Tratando de odiar algo que no me puedo sacar del corazón. Tratando de encontrar un reemplazo... Un sostén que traté de encontrar entre tanta gente pero que simplemente se viene abajo. No hay estructura, ideal, religión, droga o canción que aguante todo este esperpento.

Todo lo que yo buscaba, lo que alguna vez deseé e incluso más de lo que llegué a desearme ha puesto fuera del cielo por un pecado que aún no logro saber. Aquella tormenta hecha pregunta no día de pegarme con granizo en la nuca... Qué fue lo que hice mal? Qué se supone que debo hacer? Debo seguir o resistir? Y luego... Seguir? A dónde?

Es curioso ver el ser tan inmundo en el que me he convertido. Buscando una respuesta mientras lanzo está botella con papel al mar. Fingiendo esperanza por encontrar toda la atención que perdí, todo el cariño, la condescendencia, el calor y la calidez entre unos ojos sinceros y bonitos. Se han ido. Y estoy acabado.

Este sábado iré... Trataré de llegar al origen y me desprenderé del púlpito moral que me he dejado por la vida. Me entregaré a las manos del dios de este mundo y haré mi pacto con él. Hoy simplemente, sobreviviré... Otro día más.

martes, 7 de noviembre de 2017

Nadie lo sabe

Me enamoré de tu dulzura
Me enamoré como un tonto
Me enamoré en tus abrazos
Me enamoré a cada sonrisa
Me enamoré viéndote bebé
Me enamoré oliendo tu ser
Me enamoré con tu locura
Me enamoré desde tu sabor
Me enamoré hasta corazón
Me enamoré contra todo pronóstico

Y todo se acabó en menos de un minuto

jueves, 2 de noviembre de 2017

Qué buenas remembranzas

El cielo hecho de estrellas muertas me lo recordaba. Es que, qué más? Quién más que yo para arruinarlo todo. Como ahora, como siempre. Mis pómulos decaídos por la falta de sueño y la tristeza se sienten como un material extraño, ajeno a mi rostro. Aún con esas mi mente vuela, revolotea y vuelve para bombardear la noche con pensamientos, con memorias y arrepentimientos.

Esta época me recuerda que todo el día es de noche. Y no hay luz natural para mí. En este lugar reflexiono sobre sí vi o en un infierno o un purgatorio, sobre decidir si debo seguir o parar. Ayer el joven haitiano me lo dijo muy a su modo. Algún día las raíces, tarde o temprano de pudriran. Y cuando eso pase las flores y los frutos de la vida se marchitaran y yo junto con ellos