jueves, 26 de julio de 2018

Mi ciclo sin fin

La mano del destino teje de soslayo el trémulo instante de felicidad de una cosa sin sentido. El tiempo mece el panal de ideas beligerantes, nihilistas y depresivas que habitan encima de mis hombros. Se creó una paradoja dentro de mí que está terminando con mi mundo. Es tan odioso porque la felicidad es tan simple y me he saboteado a mí mismo caso siempre. Puedo suponer que me he vuelto adicto a este tipo de tristeza. Este razonamiento me da la razón. Sin embargo, esta libertad mental me ha abierto tanto la mente que se me ha escapado el espíritu. He perdido las ganas de seguir. Aquí sigo sin más. No porque me guste, sino porque mi partida dañaría a las únicas personas de mi vida que han valido la pena. Solo me queda esperar a que ella venga por mí. Ser abrazado entre el misticismo de su desición eterna y que devuelva mi conciencia a la nada.

Solo me queda esperar