lunes, 12 de mayo de 2014

Retrovisor

Surcando los cielos de está tierra
El ave amable, aletea mis cabellos
Arranca de tajo, tinieblas con demasía
Se abren surcos para que galopen los caballos
No debes morir, sin antes estar muerto

Suenan tambores, suenan flautas
Las estrellas tiritan, giran las estrellas
Profesan al caprino, profesan saunas
Advierten sobre la aves y vuelan
Por que sólo así vivirá el más fuerte

Las lágrimas no curarán la herida
Pero los corazones rotos aún no lloran
Curioso el hombre, invita a la Catrina
Despertando diario, un gallo rojo
No cabe sentir, si no es por sus besos

Se derrite en sus ojos, se funde en la carne
Manjar exquisito que doma la papila, su exigencia
Su sabor excelso, converge en sangre
Destilando la saliva en sus bocas, su exigencia
Tan gloriosa, tan inesperada... Como la muerte

Naturalmente, aves y caballos
El aleteo y el trote, fallamos siempre
Fallamos a favor de estos pecados
En círculos, sin entender en efecto
Ante la mirada salvaje, somo bocado

Basta con echar un vistazo al retrovisor
Sólo dejarnos de la enajenación, al poder
Bastará con una provadita, un poco de dolor
Pero hasta las aves revolotean al nacer
El potrillo es joven pero sabe, tiene que correr

Si hasta al más fuerte de los gallos a despertado
¿Qué no hará con las voces llenas de negación?
Cuando les encuentre sin vida, cansados
Esperando a soñar despiertos, imaginándose solos
Al pasa de los años se dejan a los santos

A penas se pierde unos en el violento vacío gris
Cada madrugada libra una batalla más
Se suman los recuerdos que parecen no tener fin
¿De qué sirven los recuerdos si no hay con quien recordar?

Cascadas de lágrimas caen sobre este valle
Solapando uno que otro recuerdo en el pensamiento
Recuerdos que ni el gallo más atrevido recordará
Olvidando el lugar donde fue parido

Uno se pregunta sobre las distintas personas...
Que dentro de sí mismo, cohabitan
Un orgasmo se debate y se divide a obscuras
Rompen un gran sentimiento de una pieza
No sé dónde está pero le siento cerca

A lo lejos puede oírsele, sublime llorando
Pero no existe hechicero ni médico para curarle
Ninguno tan rapaz y efectivo como la muerte
Convenientemente nadie sabe cuándo caeré su noche
Por que sólo así, sobrevivirá el más fuerte.






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