Pienso cada noche en aquel encuentro de otoño
cuando las hojas quebradizas se rompían contra el suelo
Lo recuerdo bien, por que aparece en cada sueño
Como abejas zumbantes que se hacen parte de mi cielo
Aún no entiendo lo que ha significado para ti
Pareciera, de un contacto fortuito que cumplió con mi pecado
Aunque no puedo quitar tu adsorbido aroma
Ni el rictus de mi semblante que has dejado marcado
Mi candidez que ha quedado grabado en tu cancionero
Encantado por tus nocturnos y cautivadores ojos
Los rieles del destino nos arrastraron por nuestras emociones
Laxando mi dañado cerebro ante tus encantos rijosos
Siento correr el éxtasis, circulando por toda mi carne
Cuando mi sangre se torna del rojo al color negro
En nuestro gaudeamus, tan ofuscados que las pieles arden
Una obra de arte, facsímil... Me siento muerto
Ahora y más que nunca el sintaxis parece no importar
Envueltos en la silepsis pecaminosa en una noche de lujuria
La transformación de la mente a los sentidos, conmemorar
vulnerable ante la lasciva de tu sicalíptica y sibarita figura
Mi candidez que ha quedado en tu complejo cancionero
Encantado por tus nocturnos y cautivadores ojos
Los rieles del destino nos arrastraron por nuestras emociones
Laxando mi dañado cerebro ante tus encantos rijosos
Fue algo que jamás habría sentido en mi enfermo existir
Esclavo de los sentidos pero consiente de mi gran deseo
Una víctima más de las voces en la cabeza, que no callan
Excavan en mi pasado para ocultar un anzuelo añejo
Nuestro apego fugaz finaliza en un crepúsculo matutino
Con una noche memorable que durará hasta el fin de los días
El sol sale en cuenta regresiva anunciando al no nacido
Como la culminación más espléndida en toda la vida...
(27 de Junio de 2009)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario