Normalmente mi vida... La ausencia de pasión me engendró una increíble fascinación por las maravillas y los horrores que uno encuentra en un mundo inmaterial como lo es el internet. Desde que tuve acceso mis actividades tornaron todo su contenido hacia ella. Siempre ella. Un escape de la realidad que me ha ayudado en innumerables ocasiones a verme a mí mismo, solo.
En temporadas pude haber estado inmiscuído en un atroz y ruin juego de ego junto a otra persona. Con la cual me unía y separaba a conveniencia. A veces de ella, a veces mía. Siempre rozamos lo insano. La locura. Un día entendí que debía parar eso. Tardé largas noches y fines de semana revolcado en mi cuarto mientras miraba los días pasar en la soledad de mi habitación. Así, por fin logré vencer una toxicidad que duró por lo menos tres años. Pude dar el último hachazo al árbol de las costumbres. Por fin vencí mi miedo a quedarme solo y fui capaz de dejarla ir. Tardé un año en darme cuenta que aquello no me llevaría a ningún lado, y tardé dos años más para poder vencer el chantage. Tres años... ¿A la basura?...
Efectivamente. Luego del hachazo final busqué refugio en la gente que me rodeaba. Era relativamente feliz. Podía hacer lo que quería. Era libre. Hacía lo que más me gustaba. Crear vínculos con chicas que me gustaban. Vínculos de los cuales la carne y la sangre es parte. Pero me seguía sintiendo vacío. Así que enfoqué mi tristeza y ese sentimiento de vacío hacia el arte de la escritura. Poesía y dibujo. Me llenaba de satisfacción y era tema recurrente a la hora de querer abordar una nueva conquistar y lucir como alguien interesante. A veces funcionaba, a veces no. No podría decir que era un don Juan pero hacía lo que podía. Todo marchaba normalmente hasta que alguien me dejó entrar a su vida.
Le había conocido un par de años antes de mi liberación y continuamente hablábamos. NAda excepcional habría de decir. Sólo un cordial saludos, y adiós. Era todo. Poco a poco la confianza fue creciendo entre nosotros hasta que se llegó a un álgido punto en el que de repente ya éramos mejores amigos. Ese cambio tan radical no puedo recordarlo. Tal vez surgió de un abrazo sincero... O tal vez era cálido. Una flama que se colocó en mi pecho y me hacía llenar los pulmones de oxígeno. Creo que ahí comenzó una locura peor aún que la anterior. Lo que ocurrió a continuación no era algo que podía esperar desde el principio y nunca vi venir, o no quise hacerlo.
Pasaron cosas. Herimos personas. Nos revelamos contra el mundo y estabamos en constante guerra. Intentando demostrar que el mundo estaba en un error. Necios. Probablemente fui yo el único necio. A estas alturas de la vida, creo que nunca sabré bien lo que pasó. Estoy seguro que ni siquiera ella lo sabe. Sólo sé que un día, todo terminó. Así como así. Cuando el meteorito acabó con la vida de todos reptiles del cretácico, pudieron contemplar ante sus ojos como aquella pequeña estrella se iba haciendo más y más grande. Yo, sin embargo, cuando abrí los ojos ya todo estaba incendiado. No había más árboles, ni luz de sol, ni aire. El agua quemaba y la vida dolía.
Han transcurrido 335 años desde entonces, y no podría decir que el polvo y cenizas que se levantaron con la explosión deje pasar por lo menos un rayito de sol. Aunque bien podría decir que ya me estoy acostumbrando a este clima hóstil. No deja de ser triste claro. Hoy por ejemplo, tuve acceso a mis memorias de la nube después de un par de años de ausencia. Mi ánimo cayó mucho cuando me percaté que ni un misero cúmulo de amonio había pasado por aquí. Este mundo oxidado, había sido olvidado. Solo una mota de polvo flotando en la eternidad, esperando desaparecer.
Si puedes leer esto y has llegado hasta aquí, puedo decir que eres una persona con mucho tiempo libre. Puedo darte el consejo de que la vida no tiene sentido... Por tanto no importa lo que hagas con ella. Vive sin prejuicios, sin dogmas, sin grilletes. Lo bueno y lo malo no importa. Realmente, no importa nada
jueves, 13 de septiembre de 2018
sábado, 1 de septiembre de 2018
Trastornos de sueño
A ti... 1461 días en el pasado
Aún te recuerdo y llegas en sueño. Eres increíble
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