Es un sentimiento... Un capricho. Es ese momento en el que el universo ha acomodado todo para ti, la parte de la vida que debes disfrutar, en el que todo está bien. Es tiempo de no querer que pase el tiempo. Es cuando más rápido se escurre. Se va por entre tus dedos y no puedes hacer nada sólo disfrutar cada gota de agua que cae, deleitarte con cada canción que te gusta, saborear la comida, reír a morir con un chiste, sentir como las personas que amas dejan huellan dentro de ti... Como si fuera el último día que vas a vivir.
Es tiempo de dejar ir lo que hizo bien y buscar cosas nuevas. A final de todo, todo hay que devolver, porque nada en esta vida es realmente nuestro, y eso nunca va a cambiar. Será normal temer a lo nuevo. Es algo que va más allá de lo que dominamos, más allá de nuestro trono, de nuestro protectorado. Hay que salir a conquistarlo. Aunque aquello implique dejar ir partes de tu alma en otras almas. Hay que confiar que tu esencia seguirá con ellas hasta el final de los días y que en un momento todos esos pedazos de alma volverán y junto con ellas todo el amor que se dio al mundo.
Finalmente, aquí somos solo sombras y arena, más allá de eso somos luz y belleza. Finalmente, al salir a conquistar otros mundos nos permitirá encontrar lo bello que es vivir. Porque es todo lo que necesitamos. Buscar la felicidad y ser felices cuando la encontremos. A eso hemos venido a este mundo. A ser felices y nada más.
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