¡Qué frío! Es el grito de otoño. Se avecinan calaveras y diablitos y las hojas de los árboles se quedan inquietas pero no caen. Los árboles reverdecen y el pasto, hay verde por todos lados: en las paredes, en el agua y hasta en el viento. Aquel viento verde que viene del sur. Los ojos se pelan en brillan gemosos en las mañanas cuando el sol está a punto de salir, a punto de imperar sobre las sobras.
las primeras llamadas de esta época atavían los gendarmes como el calostro. Unos le reciben gustosos cual microbios nórdicos; otros buscan el calor que da una hoguera, bebidas calientes y prendas que guarden el aire seco y caliente. Lo que no saben es que el fuego azul es el más fuerte.
Primero el azul, luego el amarillo y hasta el último... El rojo
Se muere el año y la mejor época del año ya está aquí. Al fin podré rendir honor a mis muertos, y ¿Por qué no? incluso a mi propia muerte. Que espero que llegue a tiempo, sin demoras y sin prisas. A tiempo.
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