sábado, 7 de junio de 2014

Luna perpetua

Una canción cursi... la luna destelleante sólo me recuerda mi soledad. No necesariamente por encontrarme rodeado de gente. Es una soledad que va desde aquella luna hasta aquel ser inexistente. Un exquisito platillo del cual no hay flavor ni exquisitez.

Un día como si nada, sin motivo y con todas las razones para odiar un todo giran y giran sobre un vórtice asintótico. Se siente ardor por dentro y la mirada se pierde. a tu alrededor no importan mucho las cosas que ocurren. Sólo por un momento pasan y dejarán de ser.

Una fachada, demuestra los portales de quien habita un inmueble lleno de visitantes pasajeros, simples y vanos huéspedes que solo van de paso. Quiebran el cielo y sin más... Se marchan hacia un horizonte sórdido y desolado al que uno prefiere no voltear la mirada para conservar la vista.

Una manos que sostienen unas dagas que cortan cuanta piel hayan a su paso... Cristalinas... desbordan y caen al piso y las manos las sostienen hasta más no poder. Un marge que dejan a su paso un escrito que detalla la melodía de un día nuboso y cursi, así sin más, como si nada.

Una canción cursi para cantarle a la vida... Una señal de que el margen de una daga se rompe al menor estímulo... Una que filtra el ruido de la luz que mueve pesares y mareos de quienes viven y mueren en los horizontes y las manos lo sostienen...

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