lunes, 30 de abril de 2018

Pena técnica

¿Qué más me hace falta por intentar? Y ¿Dónde demonios quedó mi carisma? Me siento fluyendo como una nota de polvo en la eternidad. El tiempo para mí está dejando de tener sentido. Ya no encuentro la misma alegría, mi vitalidad de hace algunos años. Toda mi confianza y energía de hace algunos meses era un espejismo. El encanto se ha roto en un montón de puntiagudos pedacitos. Debo tener cuidado para evitar pisar alguno. Menuda idea que se me ocurrió para andar por la vida descalzo.

Ningún planteamiento riguroso el cual logre sacarme de aquí ileso, ¡Vaya! Siquiera me saque de aquí, existe. La salida de viste con el traje nuevo del emperador. Ruego para que todo termine pronto, mas las correlaciones se esconden tras la polución y nubes de gases tóxicas. Con todo esto. Mi energía gravitatoria se desvanece y mi efecto sobre el plano del espacio-tiempo, disminuye. El arenero parece estar cayendo más lento que un caracol. Sin embargo, es ausente en mi el sentimiento de ir a una inmensa velocidad. Sencillamente he perdido el centro de masa, y las estrellas que se encontraban en la periferia de mi sistema, las he dejado ir en libertad. Tal vez sea este el punto de inflexión y en cualquier momento, explotaré.

El gran problema de esto, es mi necesidad de sentir amor con perversión y ternura. Es bastante ineficiente conseguirlo por separado. Su efecto es catastrófico. Debido a esto, he decidido dejar ir estrellas. Me alejaré como el felino que soy para ir a morir solo. No quiero causarle problemas a nadie. Si de camino a mi equilibrio termodinámico encuentro la entropía que me hace falta para que con mi entalpía no me convierta en un perfecto cero, pues estará bien para mí.

Quisiera tener eso que busco. Aquí estoy...

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