Leyendo la entrada, de cosas interesantes por saber, me llegó a la corteza cerebral como un zarpazo. La raíz o la sustancia me cromaron las neuronas con mielina. Lo cierto es que todo se ha ido complicando desde que saqué a Dios de mi vida. Me hace falta espíritu. No he podido encontrar al Dios verdadero. ¿Dónde está Dios? ¿Dónde están mis alas rayando el firmamento? ¿Dónde está mi aliento vibrando en el espacio? ¿Por qué no puedo vivir más allá de una vida vacía? He llegado a este lugar siguiendo migajas. Sin mirar en el camino. Ahora que estoy erguido, me doy cuenta que estoy perdido. ¿Dónde está el camino? ¿Qué puedo decirle al cadáver del impostor que se hacía pasar por Dios en mi altar? No hubo tiempo de segregar ni un poco mi fe. Mi espíritu ha perdido si centro y aquel vacío lo está devorando todo. Se está comiendo mi alma y no puedo detenerlo con nada. ¿Dónde queda mi verdadera felicidad? ¿En la ignorancia? Pues ya no más. Sé que no puedo volver hacia atrás. Debo ir a tientas. Y sin embargo, no puedo cerrar los ojos para mirar con el corazón. No puedo confiar en mí corazón. Ha seguido luciérnagas y trenecitos que nos han traído a la boca del lobo. Siento su saliva caer en mi espalda. Su respiración siembra mi sabor muy dentro de su ser y está listo para arrancarme la cabeza. ¿Dónde estás Dios?
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