miércoles, 11 de abril de 2018

Monin

Me encontraba en cama con aquella. Ella aburrida y absorta en sus pensamientos antes de dormir. Yo mientras tanto observaba la muerte de los insectos debajo de la cama. Eran de color rosa, cómo de entre 2 y 5 cm. Tenían una fila de patas en cada uno de sí costado y estaban panza para arriba agonizando. Solo la corriente de viento que generaba por encima de su cabeza los hacía reaccionar.

De vuelta a mi habitación y aquella ya se encontraba dormida. Yo cerré los ojos un momento y justo cuando iba a empezar a practicar el onanismo, me di cuenta de un corte inesperado en esa zona. Me hacía falta vello. Había sido tuzado y encima mi ropa interior había cambiado de la habitual a una de baño para mujer, muy pequeño de color blanco con muchas flores en rosa. La cara la tenía tatuada con al autora de todo esto, monin.

Me incorporé para buscar a la culpable y aunque aquella me preguntó por mi asunto, me limité a decirle que se volviera a dormir. Una vez que la encontré en mi propia casa la comfronté. Cómo ella sola sabe se encaró con las manos en la cintura imponiéndose a pesar de su corta estatura. Cómo cuando me robaba el aliento. Le reclamé y estábamos a punto de llegar a un acuerdo

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