Estará en sus ojos café de nebulosa
O en sus pieles teñidas de fuego
Estará en sus besos o en su oda
Quizás está en mis rodillas ancladas al suelo
No me busques más, pues no me encontrarás
El viento ha cambiado y debo migrar de nuevo
Hace un rato ya, que los girasoles han dejado de cantar
Guardan en su seno, la luz de quien cedió a unos muslos perfectos
He construido un muro, tan alto como mis ganas de caer
Este ha sido el lugar de mi imperio, y ahora, soy ese viejo en el espejo
Si guardas silencio, podrás escuchar el crujir del atardecer
Pero no esperes que mi pecho arda, entre hechizos y desvelos
Podrías estar en la fortuna de las lunas saturninas
Mas los cantos de una sirena mojigata, me han trozado el sueño
Nefelibato, cuento las nubes, comtemplo sus siluetas
Unas bailan en mis huesos, y otras suplican por mis rezos
Ese antiguo dolor, ya es tan viejo que ha perdido las manos
Espera sentado mirando al norte, como esperando su regreso
Lo miro a través de un cementerio, ha perdido el brillo, su regazo
Puedo sentir entonces como las ojeras columpian de mi cuello
Este, podría ser el último dolor, después de todo, no hay nada
Este soy yo al final. Capitán sin barco, el errante eterno
Ésta, podría ser la última deriva, el último suspiro de mi alma de agua
El último respiro, cuenta las gotas de aquellos ojos café y se hunden en aquel misterio
Y así será. Perdiendo el equilibrio, me voy hundiendo lento
Por favor, si vuelves no toques mi cielo si no te quedas en mi infierno
Ya estoy tocando fondo y me estoy quedando quieto
Por favor, si vuelves ya no pienses que te quiero
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