Me encuentro aquí, mirando el rojo arrebol de tus palabras
A lo lejos admiro el ocaso, y de cerca las tinieblas visten mis lágrimas
A cada una le he puesto nombre y todas llevan en su seno polvo de estrellas para tiritar en el alba
Los ases bailan febriles y antagónicos ante los perfidos alaridos de mi ahogado corazón
Todos ellos se saben el vals, y bailan sin parar. No tienen rostros ni esquinas. Solo música y vida. Y vibran tan bonito que los cazadores bajan sus flechas una vez más y apagan el cielo
Una vez más... Tú y tu rojo... Tu rojo arrebol
viernes, 23 de febrero de 2018
Luz de anhelo
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