lunes, 19 de febrero de 2018

Conversión

Es curioso como manejar la situación cuando soy un victimario es mucho más loable para mí, que cuando me toca ser la víctima.

Estoy realmente cómodo cuando me llaman monstruo, insensible, idiota... Puedo con el odio de la gente. Pero no puedo con mi propio odio. Me convierte en otra persona. Me siento distante de mí. Soy lo que nunca he querido ser cuando comienzo a sentir odio hacia una persona

Cosas así me despiertan a las dos de la madrugada. Termino por saciarme el líbido, para que al final termine vacío. Con todas las ganas del mundo de hablar con alguien, escuchar a alguien y no hay nadie. El corazón roto vomita fe.

¿Cuál insano es dejarse llevar? Una y otra vez. ¿Necesitaría ver su sangre para calmar esta guerra? Sí. Sin duda

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