Extiende los brazos al viento
Con una mano toca las nubes
Asciende, el cadáver se pudre
Ya no hay sol ni movimiento
El ánima, ceniza de incienso
Ardió y murió desde el inicio
Su principio nunca llegó a ser
Y las paralelas, no llegan a serlo
De nuevo la entrega al viento
De rocío le ha llenado la cara
La costra estropea llegar al alma
En la cima no hay cielo, sino silencio
Vigilan centinelas sin estruendo
Un horizonte llanamente vacío
Inalcanzable hasta el hastío
Ahí parace ser tan estrecho
Sin alas va arrastrando sobre el suelo
Su madre canta y baila en el ritual
El frío es más intenso en el umbral
Tumbado en una roca, toca el sueño
La ventisca va engullendo el anhelo
Las hormigas van subiendo
Comiendo la carne mordiendo los dedos
No importa lo bueno y lo malo en el duelo
Muy pronto entre los huesos
El alma vuelve polvo, el polvo en cenizas
La ceniza a la roca y se vuelve uno
Una vez más, una vez más
Y vuelve a comenzar...
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