Mucho o poco puedo decir de todo lo que me estoy llevando de esta vida. Claridad y desesperanza duermen juntas entre los pliegues del cerebro. Las cosas, los momentos, las canciones, las películas, las palabras... Y como tal las remembranzas son el botón "on" de las emociones.
Hay remembranzas en ello, en la piel y en el pecho. Por eso uno no puede escapar tan sencillamente de todo eso. No basta con cambiar el lugar donde vives, tus gustos y las personas con las que sales porque todo el paraíso, infierno, Ángeles y demonios viven dentro de sí. Son uno contigo y de eso no hay forma de escapar... En vida
Pero, qué virtud encuentra uno en la fidelidad de las memorias? Se amplifica la sensibilidad, todo se siente más y todo dura más, se abre la mente, el corazón y la carne y entran tonos de amargura, calidez, dulzura, dolor, agonía... Todo como parte de una sinfonía ruidosa que carece de sentido ante nuestra percepción sensorial.
Y qué sentido tiene? Es más, debería tener algún sentido? Y si no importa nada, por qué cuerpo se aferra a mantener la postura, la cordura y la vida? Será que el instinto de supervivencia está tan programado en las neuronas que sería imposible borrarlo. No lo sé... Aunque me gustaría. El dolor ha sido lo que me ha traído hasta aquí, y son embargo, eso mismo es resultado de haber sentido goce. La memoria a veces no me viene bien
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