miércoles, 3 de mayo de 2017

Todo el día es de noche

Tomando el cabello con la mano derecha y tirando como si quisiese arrancar de raíz los mechones mira la tabla ilumina su rostro en el cuarto obscuro. Navega por aquí y por allá, desde Seúl hasta Roma, de persona en persona, haciendo realmente nada, sólo correr en círculos en su mente. De pronto, a un lado de su mano izquierda la vibración del insecto le hace temblar el corazón. Como cuando las trompetas tocaron para Juan en su visión apocalíptica sin que algo "apocalíptico" deba, necesariamente, ser malo.

Deja de antemano que la obscuridad le dé un resguardo, pues en ella encuentra el portal para viajar a donde le plazca y sin embargo, viaja a los lugares más recónditos y lejanos de ese lugar para encontrarse en fatalidades y batallas pasadas

-Eres tan tonto. No eres lo que eras antes ni eres lo que esperabas ser-

Se dice a sí mismo mientras cierra los ojos y nubla la radiación que acariciaba su cara. Se recuesta en el sofá mirando hacia el techo y empieza a sentirse envuelto, no como si sintiese frialdad, humedad o frescura... Aquellos portales envuelven como las flamas a una antorcha o la brea a la selva. Siente como el aire en torno suyo, se endurece y cierra los ojos una vez más...

-¿En dónde estoy ahora?

Se pregunta, mientras en sus párpados se proyecta la silueta de sí mismo hacia un tiempo atrás, tirado en el suelo restregando la sien en el piso dejando escapar todo el calor que de él emanaba, las manos frías y azules blandiendo el aire y la mirada fija en algo que parecía encontrarse inalcanzable, lejos. Fue como si una gota helada resbalara en su espina. Levantando sus manos para intentar romper esa visión, negando rotundamente haberse encontrado en esa condición... Y de nuevo el insecto zumba. Rompiendo el enlace con el portal.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario