Luna que has llenado las sombras con tu fulgor. Dame un sueño como el de ayer. Lléname el espíritu. ¡Oh mi hermosa luna! Si en tu sien plantará mi ternura ¿hacia dónde tendría que ir?
¡Mírame! Que no me he cansado de adorarte. Bajo tu luz blanca guardo el encanto y en las noches de luna nueva te sigo adorando.
Si en mi vida brillas como la noche de hoy, entonces déjame. Siembra mi descanso sobre tu tierra, permanentemente. No me importa quedar varado en el infinito. Sin fondo o sin piso. Sé, que algún día volveremos a estar juntos.
Fuimos creados en la misma inmensidad. Tú, entre la infinita belleza y misterio. Y yo como cualquier otro hombre, pero como el hombre que más te ama en la tierra.
Hoy, brillas tanto, que pareciera que el tiempo se va a acabar. Enterré mis miedos junto a los tuyos y traje el epitafio conmigo. Al final del día, tus marcas en mi piel quemada harán honor a tu grandeza y mi alma estará empeñada en seguir brillando por ti
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