lunes, 11 de febrero de 2019

Casi 500

El toque final quedaría marcado tras 500 días de espera. Así lo había ordenado el capitán. Sin embargo, los viajes oníricos llegaban a ser turbulentos y, en ocasiones, le hacían regresar el alma de un solo golpe.

Incluso se suscitó alguna vez en un pueblo fantasma. La fauna cambió sus vestidos verdes por cortezas lacustres y pálidas. El silencio ensordecedor batía los oídos de los transeúntes. Retumbando con el tambor de sus propios corazones.

El gemir de sus mentes hacía imposible navegar sin poder divisar el norte en la brújula o la estrella polar en el cielo nocturno. Quedaron presos de sí mismo en medio de la obscuridad en sus almas. Ya no había clamor o serenidad. El miedo se había colgado de sus estómagos frágiles que se batían con cada ola de mar

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