martes, 21 de agosto de 2018

Jerkwad

Es tan patético. Tan esúpido. ¿Cuántas madrugadas más? El murmuro entre paredes del fantasma me viene y va. No tengo a dónde huir, no puedo esconderme. Al abrir los ojos el remanente vibra a través de las ebras de mi corazón y al cerrar los ojos puedo verle... Ahí frente de mí. Siempre frente de mí. ¡Qué fácil sería! Tan solo dejar ir... Y sin embargo aquí sigo. Hundiendo mi alma en memorias que petrifican mi variocolor.

Sigo arañando nubes, sigo y sigo. Alguien alguna vez me dijo la vida continua, y he sido yo. ¡Qué ironía! Conozco su forma, su matiz y su linea, más no contemplo abandonar lo último que me queda de dignidad. El amor, se va. Todo se va. Al final solo nos tenemos a nosotros mismos y esta pesadilla me agita en la noche. Me pone frenético.

Voy a chapotear dentro de mis recuerdos para encontrar un poco de satisfacción, pues es la pezca efectiva para calmar el dolor. El demonio es fuerte y no sé cuánto más podré detenerlo antes de que vuelva a comer corazones. Soy tan patético. Tan estúpido. Tan solo soy el trapo con que limpia lo que quedó del calor

No hay comentarios.:

Publicar un comentario